NUEVO MUNDO


Si empezamos a transitar lo que habita en nuestro insondable y universal interior, seremos capaces de gestionar nuestra realidad y la que proyectamos, de conocer y encarnar nuestra identidad, que nos permite ser únicos e irrepetibles y aportar al planeta esta riqueza creadora y complementaria.


Foto:  Tom Barrett
Foto: Tom Barrett
En un nuevo modelo bioidentitario de los territorios enmarcados como naciones digitales, deberemos de integrar como es natural y nunca mejor dicho, las diferentes expresiones de vida que conforman un todo, nunca anteponiendo o jerarquizando unas expresiones a otras con la manida visión antropocéntrica que nos caracteriza, o la percepción cerrada de la razón materialista, abriendo el campo de percepción de lo visible, pero también de lo no visible.
 
En todo sistema vivo, la interrelación de los diferentes elementos en un equilibrio que casi siempre desconocemos por perfecto y oculto, es lo que mantiene esa fina línea entre el orden y el caos o la vida y la muerte.

Juego sutil
 
En este juego sutil de la creación como seres conscientes tenemos el papel de guardianes y mediadores con capacidad de consciencializar ese todo y con capacidad de intervenir según el nivel de nuestro reconocimiento. Esto supone que somos corresponsables del devenir de estos sistemas complejos y su evolución.
 
El hombre/mujer desde el principio de la historia, ha utilizado su capacidad de observación para desentrañar los misterios de la naturaleza de la que es parte, muy a menudo como herramienta de supervivencia y búsqueda de los mejores recursos, pero también con el asombro del que reconoce el orden y la belleza y quiere profundizar en sus secretos, habiéndole sido revelados de múltiples formas, según su cultura, percepción, tiempo y territorio.
 
Los pueblos sabios son capaces de reconocer estos entramados sutiles que mantienen el orden de lo viviente y han sabido honrar y bendecir esas fuerzas no-visibles, pero esenciales.
 
Sin embargo, el hombre moderno ha sido arrancado de esta percepción sutil y sensibilidad hacia la vida de una forma atroz, rompiendo en mil pedazos sus capacidades y dividiendo su doble percepción, racional e intuitiva, castrando y acallando esta última a favor de lo racional, masculino y jerárquico como única representación de la realidad y construcción del mundo. De ahí surgen gran parte de las consecuencias que todos estamos pagando y especialmente la gran nave que nos acoge.
 
Es difícil escuchar el rumor de lo vivo cuando estamos siendo atravesados continuamente por frecuencias, materiales y objetos artificiales que perturban la escucha natural en el ser humano.
 
Las ciudades son entornos casi muertos alejados de la fluidez del latido vivo que todo ser emite en relación y en comunicación con todo lo demás. De esta forma, es complicado escuchar la identidad de los lugares por sus influencias telúricas, la expresión sutil del vegetal  o el clamor salvaje del mundo animal.
 
Hay que reconocer que las ciudades, y a veces cuanto más grandes parece que mejor, la riqueza de la expresión cultural y los avances científicos, también conforman y son producto de su identidad y esto permite actuar en consecuencia,  aportando nuestra capacidad de restablecer el orden y la belleza en los territorios cuando vibran con lo que son.
 
Volver a lo natural
 
La necesidad de volver a lo natural llegará a ser un clamor en el planeta, pues es el reflejo instintivo de ciertos organismos cuando están heridos, perdidos o enfermos, el de volver a los brazos de la madre tierra que consigue restablecer los equilibrios extraviados de sus vástagos,  después será el momento de aportar a la naturaleza nuestro amor y reconocimiento para hacerla brillar en su más alta realidad.
 
Esta es nuestra misión como cuerpo consciente del planeta, pero parece que hemos olvidado lo esencial; ¿qué hacemos aquí?, ¿para que servimos?, ¿a que pertenecemos? Las respuestas a estas y otras preguntas son las que el ser humano del siglo XXI deberá de reflexionar por su propia supervivencia y la del planeta que le acoge.
 
Las experiencia vital de la humanidad en su historia es el conocimiento inmaterial y espiritual del ser humano, siempre que esté basada en el respeto de toda creación y en su intercomunicación.
 
Esta sabiduría colectiva se puede y se debe actualizar en este presente, donde la ciencia y la tecnología nos abren a infinitas capacidades y aplicaciones.
 
Estos tiempos en los que hemos conquistado o por lo menos vamos consciencializado derechos universales para la vida, desgranando parte de las leyes que la rigen, quizás es la hora de integrar lo que fue dividido, razón e intuición, ciencia y espíritu, el momento de volver a ser intermediarios entre los mundos visibles manifestados y los mundos sutiles no-manifestados, de los que nunca hemos estado separados pero si mutilados en su escucha.
 
Volver a lo interior
 
Llega el momento de devolver la mirada hacia esa dimensión que es nuestro interior y reconocer quienes somos, abrir la escucha y percepción a la totalidad de nuestro ser y participar, ser cocreadores de algo mayor que nosotros mismos y que nos trascienda en el tiempo y el espacio. Si esto no lo hacemos por el sistema vivo Tierra-Luna que habitamos, ¿por quién lo haremos?.
 
La construcción de lo nuevo necesita posicionamientos más coherentes y lugares poco o nunca transitados, es el arrojo del creador que se desliza en un suelo inestable y desconocido.
 
No podemos reproducir el error de crear nuevos paradigmas y cambios importantes innovando en el exterior sin tocar o transformar nada en nuestro interior, que es justo el generador de la realidad y lugar de interpretación de esta. Padecemos una falla del ser humano y su terror a entrar en su profundidad y crear verdaderas transformaciones.
 
Si empezamos a transitar lo que habita en nuestro insondable y universal interior, seremos capaces de gestionar nuestra realidad y la que proyectamos, de conocer y encarnar nuestra identidad, que nos permite ser únicos e irrepetibles y aportar al planeta esta riqueza creadora y complementaria.
 
También seremos capaces de identificar nuestras potenciales y cualidades y ponerlas al servicio de la expresión de lo que somos, manteniendo una sutil comunicación con toda manifestación de vida desde dentro hacia afuera.
 
Esto nos dará la maestría sobre nosotros mismos y nos capacitará en el reconocimiento de lo que Es, convirtiéndonos en antenas de consciencia operativas y guardianes de la Vida.




Gabriel Barceló
05/10/2019

¿Sabemos realmente quien invento la rueda? Hasta ahora no se habían hecho propuestas concretas, y solo referencias a la antigüedad de las representaciones pictóricas de carros o ruedas. Hoy día, después de diferentes estudios genómicos, disponemos de nuevos criterios y podemos aportar novedosos indicios.


Define el Diccionario de la lengua española la rueda como: Pieza mecánica en forma de disco que gira alrededor de un eje. Esta definición es muy válida, tanto para el elemento de rodadura utilizado en el transporte terrestre, como para los mecanismos, como el torno de alfarero, que utilizan este elemento para transmitir energía. La rueda permite transmitir el movimiento lineal, en movimiento angular, y por tanto la energía de traslación en energía de rotación.

La invención del fuego y de la rueda son los paradigmas del inicio de la tecnificación de la humanidad, sin que hasta la fecha se haya podido identificar su verdadero origen. Es una máquina simple, pero fundamental en muchas aplicaciones tecnológicas, en especial en el transporte. Desde la invención de la rueda, la humanidad, y los ejércitos tenían una capacidad de desplazamiento limitado, que solo fue superada por la invención del ferrocarril.

A falta de testimonios fidedignos, la antigüedad de la invención de la rueda había sido deducida a partir de determinados indicios, como sus representaciones. Posiblemente la primera ilustración de un carro con ruedas aparece en la ciudad de Ur, en Sumeria, datándose en el año 3.500 antes de C.

De época aproximada es la representación de un carro con ruedas en La olla de Bronocice. Se trata de una cerámica grabada, y fechada por el método del carbono-14 entre el 3635 y 3370 a C. Esta representación se atribuye a la cultura de la cerámica cordada, y se exhibe en el Museo Arqueológico de Cracovia (Polonia).

A partir de aquí se encuentran referencias a la rueda o a los carros con ruedas en otras muchas civilizaciones, como los Hititas, el Antiguo Egipto, o la China En Egipto se desarrolla, hacia el año 1500 a C, una rueda de radios, protegidos por una llanta de madera, que permitían carros de guerra más ligeros y rápidos.

Los celtas incorporaron posteriormente también la llanta de hierro alrededor de la rueda del carro, pocos años después.
 
Estudios genómicos

Hasta aquí lo que los libros de historia nos dicen de la rueda, pero recientes estudios genómicos nos dan nuevos indicios sobre estos descubrimientos.

La cultura yamna se identifica por sus enterramientos en túmulos (Kurgán) y se data en la Edad del Cobre, o Era Calcolítica, e incluso a comienzos de la Edad del Bronce. Se supone situada en el sur de Rusia, en las estepas al norte del mar Negro y del mar Caspio, y entre ambos mares. También en los bosques templados del centro-norte de Europa y en la taiga rusa. Era una cultura predominantemente nómada, aunque practicaban algo la agricultura cerca de ríos y fortificaciones, podemos proponer que disponían de una economía agropecuaria, eran maestros en la domesticación del caballo, y posiblemente sus descendientes sean los actuales cosacos…

Los grupos de los kurganes, o yamnas, fueron asociados por Marija Gimbutas a la expansión por Europa de los idiomas indoeuropeos. Desarrollaron la metalurgia del cobre.

Precisamente los restos más antiguos encontrados en Europa de un carro con ruedas fueron hallados en el túmulo Storozhova Mohyla (Dnipropetrovsk, Ucrania), perteneciente a la cultura yamna. Cada túmulo puede contener varios enterramientos, por lo que pueden considerase mausoleos familiares.
 
Migraciones europeas.

Para muchos paleontólogos, la prehistoria europea fue el resultado de tres grandes desplazamientos de poblaciones.

1.- Cazadores, recolectores de África, hace 45.000 años.
2.- Agricultores y ganaderos desde Anatolia hace nueve mil años.
3.- Yamnas hace seis mil años.

Ya los periódicos adelantaron en octubre de 2018 que, según el genetista estadounidense David Reich, hace más de 5.000 años, grupos de pastores nómadas, con carros o a lomos de caballos, iniciaron la conquista de Europa, desde las estepas rusas. Eran precisamente los yamnas, que además de los caballos, disponían de una innovación tecnológica: carretas con ruedas que facilitaban la rápida ocupación de nuevas tierras.

Incluso llegaron a la península Ibérica, incorporando su genética en la población, según el referido investigador. En un reciente libro ha destacado los mensajes positivos que surgieron de su trabajo.

Entiende que gran parte de lo que creíamos del pasado es incorrecto, pues ha llegado a la conclusión de que, conforme a los análisis de ADN realizados, todos estamos mezclados, y que todos estamos conectados de innumerables formas nunca antes imaginadas.
(https://reich.hms.harvard.edu/sites/reich.hms.harvard.edu/files/inline-files/2019_Olalde_Science_IberiaTransect.pdf)

En el mes de agosto, la revista National Geographic incluye un artículo del investigador A. Curry, en el que se plantea esta pregunta: ¿Quiénes fueron los primeros europeos? y sugiere que: Hace unos 5.400 años, todo cambió. De punta a punta de Europa, los prósperos asentamientos neolíticos menguaron o incluso desaparecieron.

En Europa esto es una novedad. En cambio, no lo era 1.300 kilómetros más al este. En lo que hoy conocemos como las estepas de la Rusia meridional y la Ucrania oriental, un grupo de nómadas conocidos como los yamnayas, o yamnas, una de las primeras poblaciones del mundo que montaron a caballo, habían dominado la rueda y estaban construyendo carros para acompañar a los rebaños en sus desplazamientos por las praderas.

Sus propuestas se argumentan también en los estudios de Reich; Pero los análisis genéticos, apuntan Reich y otros expertos, muestran que muchos individuos de la cultura de la cerámica cordada eran en gran medida sus descendientes.
 
La temida peste

En estos supuestos, confirma el autor que habían sido los yamnas los pueblos antecesores, que se expandieron rápidamente por Europa, a lomos de sus caballos o de sus carros. Pero esa rápida invasión, parece que incluía un agente perturbador peligroso: En siete de las muestras, además de ADN humano, los genetistas han detectado el ADN de una forma primitiva de Yersinia pestis, el bacilo de la peste que en el siglo XVI mató a aproximadamente la mitad de la población europea.

“Las epidemias de peste allanaron el camino a la expansión yamnaya”, afirma Morten Allentoft, biólogo evolutivo del Museo de la Historia Natural de Dinamarca, que participó en la identificación del ADN de la peste ancestral.

Trajesen o no la peste, de lo que no cabe duda es de que los yamnayas introdujeron en la Europa de la Edad de Piedra el caballo doméstico y un estilo de vida nómada basado en el uso de carros. Es más, al llevar consigo innovadoras herramientas y armas metálicas, es posible que acelerasen la entrada de Europa en la Edad del Bronce.
 
Idioma Indoeuropeo

Este trascendente estudio genético aporta también otro vector interesante en la investigación: la rápida propagación del idioma indoeuropeo por Europa y Asía. Para el autor: Se cree que todas esas lenguas evolucionaron a partir de un solo idioma proto-indoeuropeo, y las cuestiones de dónde se hablaba y por quienes son objetos de debate desde el siglo XIX.

Los proto-indoeuropeos migraron a Europa desde la estepa rusa, y no al contrario.

Aparentemente el estudio genético de Reich nos da solución a la rápida extensión de las lenguas proto-índoeuropeas, y a la naturaleza de las poblaciones europeas en el final de la Edad del Cobre.
 
Posibles conclusiones

Esos estudios nos permiten afirmar también que esas poblaciones yamnaya o yamnas, que hablaban un proto-indoeuropeo, portadoras de la peste, invadieron Europa y se extendieron rápidamente por Asía a lomos de sus caballos y montados en sus carros, lo que ninguna otra sociedad anterior aparentemente había hecho, y a una velocidad de desplazamiento que no fue superada hasta la invención del ferrocarril en el siglo XIX.

¿Estas posibles deducciones de los estudios de Reich nos permiten proponer que los yanmas fueron los inventores de la rueda y del carro? Es muy posible, aunque todavía no disponemos de una información suficiente y de datación exacta.

Lo que sí parece ser cierto es que los yamnas fueron los primeros pueblos en invadir Europa y Asia a lomos de caballos y montados en carros.
 

05/10/2019
05/10/2019 | Comentarios






Alicia Montesdeoca Rivero
23/09/2019

Os dejo mi intervención en la presentación del libro (Tu) Nación Digital, de Rafael Martínez-Cortiña, el pasado viernes en Madrid...


La razón ilustrada y la razón sensible
La razón ilustrada y la razón sensible
 
Vivimos en unos tiempos dramáticos. La sociedad mundial se enfrenta a grandes retos que son consecuencias no previstas por la acciones de los seres humanos durante los últimos siglos. En estas circunstancias a las que nos enfrentamos, hay que asumir que sobre la cultura occidental, representada por los países denominados desarrollados, pesa la mayor responsabilidad sobre lo que nos acontece a todos.
 
Sin embargo, las mayores catástrofes las sufren aquellos países que no han gozado de tanto protagonismo ni tienen tanta responsabilidad en lo que sucede: la inmensa mayoría de los pueblos asiáticos, africanos y americanos del centro y sur del planeta, así como las regiones más desfavorecidas de los países desarrollados.
 
La racionalidad ilustrada motora de nuestra cultura, eminentemente masculina, tiene dos polos: uno es el que permitió los avances científicos y tecnológicos de los que hoy se gozan, el otro, el que ignoró muchas veces por soberbia, las leyes que posee la Vida.
 
Esta racionalidad ilustrada ha arrasado, con su expansión y sus ansias de dominio y de control, los recursos propios y los ajenos, sin considerar las consecuencias que eso traería consigo y que hoy podemos medir, por su generación de sufrimiento y de destrucción sobre los seres vivos y los entornos naturales que los acogen.
 
Se puede argumentar, y es un buen argumento, que la ciencia y la tecnología tienen, gracias al esfuerzo ciego, capacidad para revertir en el presente los efectos no deseados.
 
Así puede ser, pero sólo si a los frutos de la razón ilustrada se le acompaña con la menospreciada o ninguneada razón sensible, aquella que, desde las cualidades de lo femenino, desde los principios de amor, respeto y agradecimiento a la Tierra y a la Vida que ella nutre, nos dota de empatía, cooperación y colaboración con todos y hacia todos.
 
Esa simbiosis entre la razón ilustrada y la razón sensible generará una interacción nueva, creadora de más vida, que integre a todos los seres humanos y sus culturas, respetando y cuidando este hermoso y generoso hogar que llamamos Tierra y a todos sus habitantes.
 
Hoy, con la presentación de la obra de Rafael Martínez-Cortiña (Tu) Nación Digital, se pone en marcha un proceso innovador de aprendizaje cultural, donde ambas formas de creación humanas (la razón ilustrada y la razón sensible) se integran.
 
¡Manos a la obra y compartamos las experiencias y los conocimientos que de ella se deriven, para propiciar más esperanza en el futuro humano!
 

 

Aceptemos el hecho de la propia finitud (sea cual sea la causa) y tengámoslo en cuenta a la hora de trazar nuestro caminar por la existencia.


Imagen: Paula Cuesta Leal.
Imagen: Paula Cuesta Leal.
En algún momento vas a morir.

En algún momento habrá otra extinción y la especie humana desaparecerá de la faz de la Tierra.

En algún momento la Tierra misma acabará desapareciendo.

Lo que nace, antes o después, muere… o lo matan.

Ni me invade el catastrofismo cuando digo esto, ni pretendo que te invada a ti, simplemente propongo que aceptemos el hecho de la propia finitud (sea cual sea la causa) y que lo tengamos en cuenta a la hora de trazar nuestro caminar por la existencia, ya que tal vez podamos crear nuevos horizontes de posibilidades en el que la especie humana utiliza su inteligencia colectiva para revertir la ignorancia en nuestras acciones y las chirriadas en nuestras emociones.

Tal vez no seamos capaces, pero como decía Siniestro Total, “procura extinguirte con clase y dignidad”.

La muerte no es lo contrario de la vida, es parte de la vida.

Paséate por un bosque y obsérvalo. Reflexiona acerca del suelo que pisas. Estás pisando sobre la muerte, muerte que genera vida, vida que genera muerte. Y si hay próximas generaciones, pisarán sobre ti y sobre mí. Y bailarán sobre tu tumba, como tú bailas sobre la tumba de las generaciones anteriores.

Hazte cómplice de los sentidos, de los sentimientos, de la emoción.

Las emociones, históricamente ligadas a lo femenino, llevan siglos siendo mundialmente ninguneadas, desprestigiadas y maltratadas. Los mismos siglos que llevan endiosándose las cualidades del área de la razón, ligadas a lo masculino.
 
Esta hipotrofia de lo emocional junto con la hipertrofia de lo racional genera una atrofia en la acción.

Cuando las emociones se sostienen en el tiempo generan los estados de ánimo, y estos varían al modificar nuestros horizontes de posibilidades, por lo tanto los estados de ánimo son un dominio de diseño.

Te incito a que reflexiones sobre quien domina el diseño de tus estados de ánimo y te aliento a que vuelvas a mirar al horizonte.

En algún momento vas a morir.

De tu piel para adentro mandas tú.

No lo olvides.
 
 

20/03/2019
20/03/2019 | Comentarios






Francisco Lobato
14/03/2019

Foto: Autor.
Foto: Autor.
Constructores: así podemos definir a los hombres y mujeres que en estos momentos ideamos las bases de un mundo diferente, porque estamos cansados de este que ha fracasado y que ya no forma parte del presente que queremos vivir, porque tiene demasiados remiendos y agujeros negros que no dejan pasar la luz, y ya no tiene sentido quejarse de lo que hay.

Ya no estamos tan enfermos, ciegos, sordos y mudos como para adaptarnos a esto que tenemos y que hemos creado entre todos, unos en forma más activa y otros muchos dejándose hacer. Los activos están cavando su propia tumba y de paso se quieren llevar al mayor número posible de vida, como un arca de Noé invertido que nutra la muerte y la no vida, pero ese parece su destino elegido. Lo importante  es que sepamos que siempre podemos elegir otro muy diferente y apostar por la acción y el compromiso por la Vida, y que ni podemos ni debemos dejarnos arrastrar por la larga sombra de estas caricaturas oscuras de algo llamado Ser Humano.
 
El juego se terminó, ahora empieza lo bueno, todo se pone de nuestro favor para liberarnos de todo lo que hasta ahora nos limitaba nuestra capacidad de crear y construir en base a ideas y realidades universales que hacen del ser humano y de la creación que comparte con los demás reinos, una autentica bendición de belleza, pureza y armonía, con el reconocimiento de aquello que anima toda existencia y que sostiene la vida de innumerables formas haciendo del universo algo multidimensional y maravilloso, preñado de vida.
 
Cada paso consciente de construcción que  realicemos  en estos momentos, tendrá la semilla y el germen de la esperanza y de las infinitas posibilidades del que empieza desde cero, pero con un gran bagaje y experiencia acumulada durante milenios, en armonía con un presente que nos pide que nos reinventemos desde otro lugar, con una mirada diferente, con mayor claridad y objetividad de nuestra naturaleza real. Llegó el momento de expresar la potencia, esto es la belleza de cada cosa que encuentre su propia integridad en relación con todo, sumando al orden de lo creado una pieza más del puzzle que despierta al gran juego cósmico desde un escalón mayor de consciencia, sabiéndose participe de algo trascendente e imposible de definir con palabras.
 
Se terminó el esconder la sombra bajo la alfombra pensando que no nos pertenece, se terminó el vivir como depredadores insaciables sobre un ser vivo que hemos tratado como si estuviera muerto, y que ahora se sacude haciéndose cada vez más visible y presente, reivindicando su verdadero lugar en este organismo mayor que es el sistema solar y su proyección a nivel universal. Se terminó tener que ganarse la vida para vivir, cuando la vida ya estaba antes que nosotros y que tantas veces no somos capaces de identificar: lo perfecto de cada instante único, repleto de información y unido a un instante eterno.
 
Es el momento de dejar que el agua que nos dio la vida se deslice entre nuestros dedos y que de forma fluida y natural vaya poco a poco tomando la forma que ya contiene en su interior, convirtiéndonos simplemente en constructores de lo que ya es y que necesita ser reconocido y encarnado por la consciencia.

14/03/2019
14/03/2019 | Comentarios



La revista digital científica Tendencias21, ha cumplido ya 30 años. Sus editores Alicia Montesdeoca y Eduardo Martínez, consideraron oportuno abrir un nuevo espacio conceptual de compromiso y realización, para intentar promover un nuevo modelo de sociedad, más coherente y armónico con los problemas actuales y con nuestro entorno.


El Club Nuevo Mundo es esa iniciativa, que convoca a pensadores, científicos y en general, a personas preocupadas con la evolución de las sociedades y que, conscientes de los graves problemas que actualmente se plantean, quieran contribuir a proponer ideas y preparar a la sociedad en su constante y necesaria evolución.
 
Las alteraciones del clima de la Tierra, han modificado históricamente el medio ambiente y el ecosistema, teniéndose que adaptara a ellas los seres vivos que la poblaban.

Pero hasta la fecha, esas alteraciones habían sido debidas a causas naturales. No obstante, desde hace pocos años, existen indicios de una profunda alteración de las condiciones ambientales sobre la Tierra, que pudiera ser debida a la acción del hombre.

Esta transformación global antrópica ha sido la primera preocupación del Club Nuevo Mundo. Las opiniones e ideas de los miembros de club, fueron analizadas por Víctor Valencia, quien redacto, ya en octubre del pasado año, el Primer Informe sobre el Impacto Antrópico (https://club.tendencias21.net/I-Informe-sobre-el-Impacto-Antropico_a41.html), que propone medidas prácticas para reducir la huella ecológica de ciudades, y pretende generar un modelo de acción de implantación directa y masiva, que ayude a revertir el proceso global de transformación, proponiendo una estrategia de posibles acciones a adoptar a nivel de municipios e instituciones.

Este informe, aunque redactado por Víctor Valencia, es el producto de sugerencias, meditaciones y razonamientos de los miembros del Club.

Esta es, precisamente, otra característica de esta iniciativa convocada por los editores de Tendencias21, al proponer una actuación de consciencia colectiva, pero también un análisis en grupo, creando tendencias así, como posibles soluciones, en una actuación de inteligencia colaborativa colectiva. Esta sabiduría de enjambre no es nueva, pero incorporar esta idea a este nuevo proyecto, disponiendo de Internet, personalmente creo que ha sido una magnifica iniciativa.
 
También el Club ha realizado otras muchas actividades, ha promovido un Premio de investigación científica:
https://www.tendencias21.net/Convocado-el-Premio-Antitesis-a-la-Teoria-de-Interacciones-Dinamicas-de-Gabriel-Barcelo_a44942.html, y, aunque indirectamente, ha participado en la edición de un libro que describe los orígenes y antecedentes de ese proyecto de investigación científica: Siempre es posible... Un nuevo paradigma:
https://www.tendencias21.net/libros/Siempre-es-posible-Un-nuevo-paradigma_a670.html.
 
Recientemente el Comité Científico del Club, codirigido por Eduardo Costas, Doctor en Biología, ha convocado la primera mesa redonda, para conocer las inquietudes de los expertos sobre los temas más apremiantes para la sociedad, particularmente en relación al cambio climático y a la desestructuración de nuestro mundo globalizado:
https://www.tendencias21.net/Hemos-perdido-el-control-sobre-la-ciencia-el-mercado-y-la-tecnologia_a45097.html
 
Pero, a pesar de los conflictos que nuestra sociedad actual afronta, debemos ser optimistas, incluso ante las resistencias de muchos políticos y de distintas naciones, a reconocerlos. Existen suficientes indicios que nos permiten estimar un descenso de la violencia humana y, simultáneamente, la mejora de las condiciones de vida. Podemos identificar esa tendencia con el progreso y con los valores de unas sociedades con mayor formación: la razón, la ciencia y el humanismo.

No obstante, determinados factores pueden obstaculizar esta deseada evolución de la condición humana, como el fundamentalismo religioso, el populismo en política y las críticas no objetivas a la ciencia.

En el análisis del Impacto Antrópico, disponemos de un sugerente caso semejante, que pudiera entenderse como un claro ejemplo precursor: La capa de ozono. El ozono es un gas existente en la atmosfera terrestre, cuya molécula contiene tres átomos de oxígeno, y que solo se mantiene estable en determinadas condiciones de presión y temperatura. El ozono se genera en la estratosfera terrestre por la acción de los fotones de luz ultravioleta, en un proceso fotoquímico que absorbe esa radiación, evitando que alcance en demasía, la superficie terrestre. Pero, además, la capa de ozono actúa como filtro de otras radiaciones nocivas, y de alta energía, que llegan a la atmosfera, actuando de escudo protector de la vida terrestre.

A finales del pasado siglo, fueron detectados desequilibrios y anomalías en el espesor de esta capa, que generaron estupor y preocupación, por lo que a nivel mundial, se establecieron estaciones de medición y seguimiento, obteniendo la conclusión de que dicha capa podía considerarse seriamente amenazada.

En 1985 fue firmada la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, estableciendo un marco internacional para la regulación de las sustancias que perturbaban la capa de ozono. La Asamblea General de las Naciones Unidas de 1987 acordó la firma del Protocolo de Montreal para la Preservación de la Capa de Ozono.

Se había deducido que la causa de este deterioro ambiental, era la excesiva emisión a la atmosfera de compuestos químicos clorofluorocarbonos CFC, usados en los circuitos frigorígenos como fluidos refrigerantes, propelentes, y fungicidas de suelo. Esta acción había provocado el aumento de la concentración de cloro y de bromo en la estratósfera, debido evidentemente, a las emisiones antrópicas de esos compuestos químicos.

Esos acuerdos internacionales para la reducción, o incluso eliminación, de los agentes químicos nocivos, generó un efecto positivo. Incluso fue acordada la prohibición de la fabricación y distribución de esos gases en todas las naciones, y el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida disminuyó. Se estima que la densidad de ozono atmosférico llegó a su mínimo en el año 2000, y a partir de esa fecha se ha ido recuperando.

Disponemos, por tanto, de un ejemplo de que una acción antrópica, que se demuestra perjudicial para la preservación de la vida, puede ser detectada y revertida por acuerdo de las naciones. Por todo ello, seamos prudentes, pero tengamos cierta esperanza…

En mi opinión, iniciativas como la del Club Nuevo Mundo, nos permiten generar una conciencia crítica, y participar conceptualmente en un cambio de tendencia, para ser más coherentes con la vida en nuestro planeta Tierra.

05/03/2019
05/03/2019 | Comentarios



Nos anticipamos al futuro
Eduardo Martínez de la Fe
Este Blog ha sido creado por el Club Nuevo Mundo para recoger las iniciativas, reflexiones, experiencias y propuestas que sus miembros y socios quieran hacer llegar a la sociedad. Está estructurado en torno a 4 ejes temáticos: artículos, pensamientos, propuestas y noticias. A través de ellos, cualquier persona puede conocer lo que se está cocinando en el seno del Club Nuevo Mundo y comentar las diversas aportaciones.

Relación de Miembros del Club Nuevo Mundo





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