NUEVO MUNDO





Alicia Montesdeoca Rivero
06/04/2020

pixabay.com
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El mundo seguro, cierto, permanente, previsible, conocido… se derrumba; los cascotes se están diseminando en todas las  direcciones. Ahora toca crear el día a día, el momento a momento, y el retomar los aprendizajes y las experiencias para establecer las primeras posiciones desde las que hemos de mirar, de valorar, de reconocer, el cómo y de qué manera hemos de iniciar el trazado de los nuevos senderos para la supervivencia de las especies, y de la humanidad entre ellas. Para ello es necesario, antes que nada, reconocer dónde estamos, qué nos trajo hasta aquí y qué sentido tiene el vivir en las presentes condiciones.
 
Cuando se muere un padre, y de eso sé yo algo, cuando desaparece el sistema de referencias, el caos se adueña de las relaciones “familiares”, aquellas impuestas por un determinado orden y con el que se construía una determinada rutina, -siempre la misma-, que nos daba el sentido de seguridad. Una seguridad basada en previsiones a corto y a largo plazo, respaldadas por una figura que nos parecía eterna. Todo con la aquiescencia de unas creencias infantiles sobre un sistema de relaciones, garantizado por los patrones en los que habíamos nacido. Desaparece o se destruye esa figura y todo, todo, pierde su sentido.
 
Pero resulta que no, está la Madre, la vida que ella engendra, nutre, cuida, y protege. Y, durante un tiempo de duelo en el que las relaciones se ajustan a las nuevas circunstancias, comienzan a desarrollarse las capacidades dormidas de cada uno de los integrantes de aquella “unidad familiar”, de aquel núcleo humano, de aquella humanidad. Cada uno de sus integrantes se recolocan en un nuevo universo de relaciones, descubriéndose  cada quien a sí mismo, con sus características, sus dones y  sus posibilidades de actuación en el nuevo espacio configurado tras la “catástrofe”. Se deja atrás la infancia dependiente y  se redescubre que la Vida,  desde la que procede, sigue nutriéndole y protegiéndole, si se aceptan y se respetan sus leyes y sus condiciones para seguir generando más vida.
 
Nueva andadura

Aquí nos encontramos hoy,  y a partir de aquí se comienza una nueva andadura. Un ciclo nuevo se inicia y para que dé sus propios frutos hemos de aceptar la muerte de lo viejo, sin despreciar su herencia, una herencia cargada de errores y de dolor, pero también de bellezas y de aprendizajes. Una herencia que nos sirve de atalaya para contemplar el lejano horizonte de un nuevo amanecer humano.
 
Con Amor, desbrocemos pues la tierra para que el aliento de nuestro espíritu la prepare para las nuevas cosechas; recopilemos todas las semillas que han producido los frutos humanos. Con ellas las nuevas generaciones han de hacer florecer las nuevas obras  que han de surgir en los nuevos campos, con las aportaciones que emanen de sus espíritus y que sus manos, en un futuro no previsto, materializarán.
 

Con el fin de concebir soluciones para después de la actual contingencia de salud, y cuando esta haya sido superada, vamos a seguir analizando posibles estrategias para reactivar la economía. Tras la pandemia del coronavirus, debería ser evitado que el coste de las medidas económicas adoptadas, recaiga en los trabajadores y en las empresas, y peor aún, en los pequeños empresarios autónomos. Pero también debemos evitar que puedan adoptarse medidas, con el aparente deseo de amortiguar los efectos económicos y sociales de la actual emergencia, pero que resulten perjudiciales para la actividad económica de nuestro país.
Por razones de justicia y paz social deben arbitrase también medidas económicas de protección social a los más castigados por esta crisis, y a los más vulnerables económicamente; por ejemplo, el llamado Ingreso Mínimo Vital. Otras, como la imposibilidad de cortar el suministro de servicios básicos, ya han sido decretadas.


Estamos en alarma sanitaria, pero la actividad económica se encuentra también en situación de alerta, temerosa de que la lucha contra el coronavirus acabe llevándose a las pequeñas empresas y autónomos y con ellas, a más de tres millones de puestos de trabajo. Por ello, adema de las medidas para la protección social de los ciudadanos, es necesario medidas para la reactivación económica, y especialmente, del tejido económico que sustenta los ingresos de la mayoría de españoles.
La situación económica de esos empresarios no era, ya antes de esta crisis optimista. Según datos de Hacienda  de 2017, últimos conocidos, de los 1,3 millones de empresas que presentaron resultados económicos en ese ejercicio, 542.556 tuvieron un resultado contable negativo. Por tanto, estaban en pérdidas el 41,5% del total. Con estos antecedentes es muy difícil enderezar la crisis económica resultante
 
La solidaridad europea
Es nuestro objetivo la reactivación del tejido productivo de la nación, y la mejora de su eficiencia en la creación de puestos de trabajo tras la pandemia, y para ello, es necesario aplicar todos los recursos posibles.
En ese sentido, deberán tenerse en cuenta las iniciativas de La Comisión Europea (CE), cuya estrategia, al menos de momento, no es solidaria; pues no permite la consolidación de la deuda pública con eurobonos, y solo admiten aplicar los fondos presupuestarios existentes.
En este ámbito encontramos por ejemplo, la propuesta del proyecto SURE para proporcionar subsidios públicos respaldados por el conjunto de la Unión Europea, para ayudar al mantenimiento del empleo, a través de sistemas como los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).
Para este fin, Bruselas acudirá a los mercados internacionales para captar 100.000 millones de euros que ayuden a paliar el impacto económico de la pandemia de Covid-19 en países como Italia y España. De esta forma, el SURE ofrecerá préstamos con garantía a las economías que se enfrentan a un “repentino y severo” aumento del gasto en sus planes de reducción de jornada.
También Bruselas plantea que los países pongan en marcha sistemas de tele-trabajo en las empresas, a los que se les otorgaran subsidios públicos, que les permitan mantener empleados a sus trabajadores, y seguir pagándoles el salario, aunque su actividad se haya reducido por la pandemia.
Es necesario advertir que la Comunidad Europea no está diseñando nuevas estrategias o proyectos innovadores para la reactivación de la economía de los estados miembros, sino que se limita a acordar aportar fondos presupuestarios comunitarios, a las estrategias y diseños de los paises, como es el caso de los ERTE españoles. Por tanto, cada nación debe aguzar su ingenio, y concebir estrategias creativas e innovadoras, para que luego sean apoyadas por los presupuestos europeos.
En el ámbito sectorial, la CE mantiene una preocupación específica con el sector agrario. Para seguir apoyando a este sector esencial, la Comisión Europea ha ampliado hasta el 15 de junio de 2020 el plazo para las solicitudes de ayuda en el marco de la política agrícola común, concediendo así mayor flexibilidad a los agricultores.
De acuerdo con el Marco Temporal aplicable a las ayudas estatales, recientemente adoptado, los agricultores pueden obtener una ayuda máxima de 100.000 euros por explotación agrícola, y las empresas de transformación y comercialización de alimentos pueden recibir un máximo de 800.000 euros. En algunos casos, estas ayudas pueden completarse con hasta 25.000 euros más. Esto significa que la ayuda nacional total que puede concederse por explotación asciende a 120.000 euros (o 125.000 euros) en virtud del Marco Temporal.
Para el sector pesquero y la acuicultura, afectado por una drástica reducción de la demanda, la Comisión ha tomado medidas urgentes para paliar esta situación, pudiendo recibir ayudas en virtud del nuevo Marco Temporal aplicable a las ayudas estatales, de la Iniciativa de Inversión en Respuesta al Coronavirus y del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca.
El 24 de marzo de 2020, la Comisión aprobó y adoptó dos sistemas de garantía españoles, sobre nuevos préstamos y operaciones de refinanciación, a los que podrán acogerse las empresas y los trabajadores por cuenta propia afectados por el brote de coronavirus.
Además, deberán tenerse en cuenta las acciones e iniciativas que puedan realizar otras instituciones, como el Banco Central Europeo y el Banco Europeo de Inversiones.
 
Planificación española
Por tanto, además de esa posible ayuda europea, tenemos necesariamente que concebir soluciones propias que eviten el despilfarro económico habido, alienten a los empresarios a crear puestos de trabajo, o al menos, a mantenerlos, y nos permita diseñar nuevos sistemas y procedimientos, acordes con las actuales tecnologías disponibles.
Debería ser estudiada la posibilidad de reducir las obligaciones formales de los administrados, y en concreto, toda la burocracia actualmente necesaria en la gestión de los pequeños negocios, trasladando esas obligaciones a la administración, excepto en el caso de las grandes empresas. También la creación automática de un crédito fiscal para los autónomos, en el momento que se den de alta en el IAE, aplicable también a sus cuotas ante la SS.
Debería realizarse un profundo estudio, con la colaboración de la sociedad civil, para reaccionar contra esta guerra virtual, por ejemplo, con una sustancial modificación conceptual de los censos de población, y del ordenamiento laboral y del desempleo, fomentando la creación de puestos de trabajo, y la actividad laboral de todos los que se encuentren en condiciones de aportar su trabajo. Se trata de superar la dramática crisis económica que se ha iniciado, creando ilusión en los ciudadanos, y evitando soluciones totalitarias y confiscatorias, que solo generen pobreza.
 
Lecciones del pasado
La Comisión Europea ha propuesto simultáneamente, una relajación temporal del Pacto de Estabilidad, animando a los estados a gastar tanto como sea necesario, para hacer frente a la expansión del virus y a sus efectos económicos. Sin que eso compute para el cálculo de déficit estructural. No obstante, es necesario recodar que esto no puede animar al despilfarro, pues todo el déficit generado realmente, será una carga para nuestros sucesores, al convertirse en deuda pública del estado.
La lección de pasadas crisis es que es necesario evitar que perdure el parón de la actividad. Puede hacerse mediante liquidez a las empresas, como ha decidido Alemania, o con ayuda de las entidades financieras, como anunció el BCE. Con préstamos a través de bancos de crédito nacionales, como desarrolla España con el ICO. Mediante mecanismos de flexibilidad, ayudas legales del Estado, moratorias en el pago de contribuciones, o aplazamientos de impuestos. Pues si las economías se mantienen paradas, el efecto global y en cadena puede ser peor.
Pues tenemos que ser conscientes de que a pesar de la moderna ciencia y tecnología de que disponemos, en la actualidad nuestra única defensa contra la pandemia es la no transmisión. Solo disponemos de un tipo de actuación contra su propagación: mantenernos alejados del foco de infección. El aislamiento social parece que es la única solución actual, ¡No disponemos de armas científicas o tecnológicas ante esta pandemia!
¿Alguien puede entender que hayamos llegado a este infortunio en pleno siglo XXI?
 

04/04/2020
04/04/2020 | Comentarios



Continuamos con nuestros comentarios prospectivos sobre cuál será la trascendencia de la actual pandemia en la economía, y en la evolución de nuestra actual, pero incipiente sociedad digital. Analizamos en que medida se modificará nuestra actual escala de valores y cuáles serán nuestras respuestas, conductas y actitudes, en el momento que se reactive la gestión económica y social, paralizada por el Estado de Alarma.


Históricamente, las pandemias habidas en la edad moderna, hasta ahora, no habían convulsionado a la sociedad, ni han modificado sus costumbres y pautas. La mal llamada gripe española, también de origen chino según se ha comprobado recientemente, de hace ya algo más de un siglo, posiblemente facilitó el fin de la Primera Guerra Mundial, pero no generó un cambio de tendencia de aquella sociedad-
Pero, en mi opinión, el momento actual es muy distinto, pues teníamos planteados números conflictos económicos y sociales en esa incipiente aldea global, y el impacto de la pandemia posiblemente nos haga reconsiderar muchos criterios y costumbres, que entendíamos intrínsecos a nuestro comportamiento vital. Cuestiones de actualidad, como la Sostenibilidad, la Economía Circular, la Industria 4.0, la Transición Energética, el Cambio Climático Antropogénico, etc… tendrán que ser reconsiderados y valorados de nuevo.
Por ejemplo, la paralización de la actividad humana en los países en los que ha sido decretado el estado de alarma, nos permite pensar que el llamado Cambio Climático Antropogénico, puede llegar a ser erradicado, ¿Pero a qué precio?
Sería negligente no ser conscientes de cómo va a reaccionar la población tras este desastre, evaluar las tendencias y nuestro futuro comportamientos social, intentando obtener una enseñanza de nuestra actual y triste situación, y de cómo hemos podido llegar a ella.
Ante el nuevo desafío al que nos enfrentamos: ¿Encontraremos un punto de equilibrio entre sostenibilidad, contaminación atmosférica y cambio climático? Además de también tener en cuenta que, para valorar la tendencia de esos profundos cambios de criterios, valores y actitudes que prevemos, es necesario incluir el impacto de la incipiente sociedad digital existente.
Y ese impacto, como ya decíamos en nuestro artículo anterior, no generará tendencia y cambios paulatinos, sino que, conmocionados por la pandemia, la población actuará de forma rápida y drástica. Un ejemplo de ello ha sido la adaptación al teletrabajo por múltiples empresas, llegando al convencimiento que este método de trabajo puede tener otras ventajas, además de evitar la trasmisión de los virus y enfermedades.
De un día para otro, con una tecnología existente barata y sencilla, muchos puestos de trabajo han cambiado de localización, intentando mantener a la empresa dando el servicio convenido. Y esta adaptación no ha sido dolorosa, ni difícil, pues muchos trabajadores se han adaptado a esta nueva situación sin gran esfuerzo, consiguiendo casi la normalidad del trabajo en su empresa. Es algo que dejará huella, y en la debida proporción, y cuando sea posible, cambiara las costumbres laborales
La condición humana se caracteriza por su capacidad de acomodación al medio y al momento. Somos seres adaptativos, que intentamos conciliarnos con nuestro hábitat, aunque en los últimos cincuenta años, posiblemente hayamos superado los límites admisibles de armonía.
La irrupción de ese nuevo agente patógeno va a acelerar esa capacidad de adaptabilidad, pues ahora somos más conscientes de los problemas que realmente tenemos y de los cambios que verdaderamente son necesarios. En primer lugar, debemos evitar que esta alarma sanitaria pueda volver a producirse, y existen factores de las nuevas tecnologías que pueden ayudar a evitarlo, y que pueden permitir una sociedad más justa, equilibrada y armónica.
Entre los distintos modelos de sociedad digital que se han desarrollado, pienso que nuestro deseo debería de ser que Europa pueda generar un territorio digital que mantenga sus actuales valores democráticos. La opción norteamericana de grandes plataformas digitales, con importante capitalización, dando servicio en todo el mundo, pero con sede en EEUU y tributando solo en ese país, no creo que la quieran compartir los ciudadanos del resto del mundo, y en mi opinión, traiciona la tradición liberal norteamericana.
Tampoco creo que aceptemos voluntariamente el sistema Chino de control policial del individuo, con su escala de reputación social, al que me he referido reiteradamente en estas páginas: Claves para comprender a los defensores de la democracia de extremo oriente I y II
El sistema de Crédito social, que está implantando el Gobierno Chino desde 2014, es un modelo de sociedad digital discriminante, basada en el poder tecnológico del estado. La dictadura comunista ha evolucionado hasta crear las condiciones para instaurar una dictadura digital, junto con una economía capitalista, con plataformas digitales, y una estructura institucional jerarquizada, que gobierna sin oposición política.
Aunque esa sociedad digital, ha respondido ante la catástrofe del Coronavirus de forma efectiva, permitiendo una favorable evolución en poco tiempo, no creo que les satisfaga a los europeos ese régimen policial, que utiliza como excusa y como baremo, la reputación social individual.
Desgraciadamente la historia parece favorecer el autoritarismo, que practica China, y además este país dispone de dinero para exportar e imponer su método coactivo en otros muchos países que compren su tecnología.
¿Y qué ocurrirá? No lo sabemos, pues dependerá del agregado de reacciones individuales, pero el análisis de la posible evolución futura de nuestro mundo, posiblemente lo conozcamos en pocos años.
Decíamos en nuestro escrito anterior que la actual emergencia sanitaria va a tener consecuencias graves, desiguales y duraderas en nuestra sociedad, y especialmente en las familias, y en el trabajo. Tendremos que cambiar algunas cuestiones estructurales: potenciar el campo, potenciar la industria, potenciar las nuevas tecnologías de informática, telecomunicación, inteligencia artificial, robotización, etc… Tendremos que seguir viviendo del turismo, pues ese es el mandato europeo que condicionó nuestra incorporación, pero no con el porcentaje en nuestra economía que ha tenido hasta ahora. Esperemos que los europeos sigan queriendo acudir a nuestras playas y a nuestras ciudades.
Por tanto, se plantea volver a una cierta autarquía, evitando deslocalizar todo lo que pueda hacerse en España, con el fin de no perder puestos de trabajo. Nos hemos dado cuenta, en esta crisis, que no sabemos ya hacer mascarillas, guantes, ropa protectora, y lo tenemos que comprar en China a altos precios, y nuestros enfermos dependen de que el fabricante, o su gobierno, accedan a vendérnoslo ¡Asombroso!
Realmente hemos sido negligentes en nuestra planificación estructural y laboral. Hemos aceptado la deslocalización de la fabricación y la perdida de puestos de trabajo sin el más mínimo control estratégico, y posiblemente sin suficiente lógica. Hemos llegado al contrasentido de participar en la fabricación del Airbus, pero no sabemos fabricar productos carentes de tecnología puntera, como respiradores, intubadores y ropa sanitaria, que apresuradamente tenemos que importar.
Ya se han hecho estimaciones económicas del coste de esta crisis sanitaria. Se sugiere una reducción del PIB del 10%. La crisis financiera del año 2008, genero una caída en 2009 del -3,8%, y tardamos más de ocho años en recuperarnos de aquel golpe. ¿Cuántos años necesitaremos para superar los resultados de la actual crisis?
Y otra consideración, no todos los pueblos son tan solidarios, y menos en época de crisis. Alemania y Holanda, no aceptan que la necesaria financiación de esa nueva deuda que necesitamos, sea financiada con eurobonos. No admiten ser todos solidarios en las deudas que se generarán, y sugieren que se dependa de los fondos presupuestarios europeos, y que cada uno aguante la tormenta con su propia vela….
 

26/03/2020
26/03/2020 | Comentarios



Esta pandemia que estamos padeciendo del COVID-19 va a generar a muchos seres humanos, dolor y tristeza, pero también un impacto económico, que para muchos, será difícil de superar. Pero tras ese doloroso impacto inicial, debemos analizar cuál será su trascendencia en la economía y en la evolución de nuestra actual, pero incipiente sociedad digital.


A pesar de todas esas tragedias y desgracias que actualmente estamos sufriendo, queremos proponer un análisis objetivo de su futuro impacto en la sociedad, y en qué medida se modificara nuestra escala de valores y nuestras propias respuestas y actitudes, en el momento que se reactive la actividad económica, paralizada por la pandemia y se reinicie la vida social de nuestra comunidad.
¿Va a suponer esta crisis catastrófica una transformación de nuestra naciente colectividad digital, creando un nuevo modelo de organización social?
Tenemos que intentar procurar entender la peculiar situación en la que nos encontramos, generada por la irrupción de un nuevo agente patógeno entre nosotros, y en consecuencia, es nuestro propósito el realizar un análisis de la posible evolución futura de nuestro mundo, incorporando la Sostenibilidad, la Economía Circular, la Industria 4.0, la Transición Energética, el Cambio Climático Antropogénico, etc… como factores adicionales determinantes de esa mudanza, pero no olvidando que es probable que la actual escala de valores cambie, y que nuestras propias respuestas y actitudes se transformen ante los desafíos que padecemos.
 
Crisis social y laboral
La actual emergencia sanitaria se convertirá, en breve, en una profunda crisis económica, social y laboral. Los jóvenes podrán continuar con sus estudios y formarse, pero ¿para qué futuro? Es evidente que se plantea una enorme incertidumbre. Especialmente nos interesa explorar y conocer el mercado de trabajo español, y la futura actividad económica del país.
La intensidad y duración de la crisis generada, dependerá del tiempo que necesitemos para controlar la epidemia, y de la eficacia de las medidas que sean adoptadas, para compensar la caída de las rentas de las familias. También de las dificultades de las empresas y de los empresarios para subsistir. A corto plazo, el impacto será muy desigual, y en función de distintos factores, como por ejemplo, del perfil de los trabajadores, de la localización del territorio, de su nivel de tecnificación, o por la rama de su actividad.
La situación de los trabajadores por cuenta propia probablemente será la más arriesgada, ante la pérdida de sus ingresos, y la reducción de la demanda de sus servicios o productos. Posiblemente esa situación genere una nueva economía sumergida, nacida del deseo de poder seguir disfrutando de subsidios de desempleo. Algunos trabajadores autónomos, no obstante, intentaran mantener su actividad, cumpliendo sus obligaciones fiscales y administrativas, pero con probable deterioro significativo de su renta.
Los pequeños empresarios y autónomos más tecnificados, por ejemplo, que hayan podido adaptar sus servicios al teletrabajo, dispondrán de ventajas competitivas.
Por otro lado, los asalariados con contratos temporales, difícilmente podrán evitar la generalizada destrucción de empleo. En este ámbito se encuentran los trabajadores más jóvenes, por ejemplo los asalariados de menos de 30 años.
En relación con el sector económico, el turismo, será el más afectado, y la cuestión será determinar el tiempo que exija su reactivación, pero también quedará dañado el comercio, especialmente los pequeños establecimientos y tiendas a los que hasta ahora, ya les costaba subsistir. Según la Encuesta de Población Activa (INE), en el segundo trimestre de 2019 trabajaban en España alrededor de 5,7 millones de personas en las ramas de hostelería, transporte y comercio, lo que representa el 29,4% del empleo total.
Las grandes empresas, en sus distintos sectores económicos, intentaran recuperar sus niveles de producción tras haber suspendido los contratos de trabajo existentes en su plantilla, o haber reducido la jornada laboral, mediante el mecanismo de los Expedientes de regulación de empleo temporal, que han sido iniciados coincidiendo con el Estado de Alarma decretado.
Un factor de estabilización del empleo seguirá siendo el sector público, y la actividad empresarial vinculada. En España el peso de este sector, constituido por: administración pública, defensa, educación, sanidad y servicios sociales, representa en torno al 22% del empleo total.
 
La naciente sociedad digital
Esos profundos cambios de valores y actitudes que prevemos, incidirá en la incipiente sociedad digital existente, y en la interpretación de los restantes problemas de la sociedad actual, pero no de forma paulatina como podía haberse esperado, si no de forma rápida y drástica, casi urgente, para intentar adaptarse a las nuevas situaciones, pretender evitar los infortunios sufridos, e impedir que se repitan.
El hasta ahora modelo de civilización que veníamos disfrutando, ha evolucionado teniendo como rasgo característico la aglomeración de masas. Son muchedumbres hacinadas en espacios cerrados, como museos, espectáculos, auditorios o aulas, pero también en parques y jardines urbanos. También es otro rasgo característico de estos años pasados, la constante y continua fluctuación de esas masas de gente, con continuos desplazamiento de un lugar a otro, tanto en las ciudades, como entre los territorios.
Es evidente que nuestra actual tecnología de transporte y automoción nos permite realizar esos desplazamientos a costes reducidos, ¿Pero son realmente necesarios? Muchas actividades económicas, culturales o de ocio, como el turismo requieren esos desplazamientos, y todavía sigue siendo nuestro deseo estar en una playa o recorrer un sendero de montaña. Pero en el ámbito económico, empresarial, incluso político ¿no disponemos de otras tecnologías alternativas que pueden evitar esos desplazamientos masivos?
Ese constante, incesante y rápido desplazamiento de masas actúa como si desconociese la sociedad digital y las tecnologías de comunicación actuales, con video conferencias de múltiples participantes. Todavía mantenemos criterios y costumbres que ya han sido ampliamente superados por nuestra actual ingeniería en comunicaciones.
La rigurosa adaptación, en muy corto plazo de tiempo, a los requisitos exigidos por la pandemia que sufrimos, nos ha hecho comprender que no son necesarios tantos desplazamientos humanos, para realizar la actividad económica diaria, o incluso para disfrutar de nuestro ocio. Solo por esta causa, muchas pautas, hasta ahora habituales se trasformarán. Por ejemplo la educación, y la necesidad de desplazarse para obtener una información que se encuentra en la red.
No obstante, la atención diaria a la infancia, el permitir el trabajo de los padres, etc… serán factores que mantengan un transporte diario de los niños, especialmente en razón no de su información, pero sí de su formación humana.
La actual emergencia sanitaria va a tener consecuencias graves, desiguales y duraderas en nuestra sociedad, y especialmente en las familias, incluso, en su caso, a través del mercado laboral. Por parte de las autoridades de la UE y de España, se adoptarán medidas intentando paliar los efectos reales de esta alarma social, intentando superar la situación de excepcionalidad que estamos sufriendo. Pero no nos engañemos, el contenido económico de esas posibles medidas será financiado con deuda pública del Estado. De esta forma, estaremos trasladando a las generaciones futuras la alícuota económica de esta catástrofe que estamos sufriendo.
Los Bancos centrales parece que permitirán la financiación de esa nueva deuda, cuando ya la existente era la más voluminosa de nuestra historia: ¿Podremos seguir financiándonos con este mecanismo?
En estas circunstancias: ¿Vamos a poder seguir manteniendo nuestro actual nivel de bienestar social?
 

22/03/2020
22/03/2020 | Comentarios



Ha sido decretado el estado de alarma para combatir la actual pandemia y proteger a la población, como prioridad absoluta y urgente. En una sociedad democrática, el estado de alarma es un régimen excepcional que se determina en casos extraordinarios, para poder asegurar la gestión de la crisis, en este caso sanitaria, y el futuro restablecimiento de la normalidad del sistema político.
Para este fin ha sido aprobado el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19.


El Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. («BOE» núm. 67, de 14/03/2020), determina una limitación de los derechos individuales previsto en el art. 11 de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio. Son, por tanto, medidas drásticas y limitativas, pero necesarias para combatir la pandemia y proteger a la población. En el momento actual, esa es la prioridad absoluta. En un futuro próximo, serán aprobadas otras medidas económicas y sociales para proteger la economía del país y a las familias, frente a los inevitables costes de la crisis.
 
Dice así la exposición de motivos de la disposición:
La Organización Mundial de la Salud elevó el pasado 11 de marzo de 2020 la situación de emergencia de salud pública ocasionada por el COVID-19 a pandemia internacional. La rapidez en la evolución de los hechos, a escala nacional e internacional, requiere la adopción de medidas inmediatas y eficaces para hacer frente a esta coyuntura. Las circunstancias extraordinarias que concurren constituyen, sin duda, una crisis sanitaria sin precedentes y de enorme magnitud tanto por el muy elevado número de ciudadanos afectados como por el extraordinario riesgo para sus derechos.
El artículo cuarto, apartado b), de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio, habilita al Gobierno para, en el ejercicio de las facultades que le atribuye el artículo 116.2 de la Constitución, declarar el estado de alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzcan crisis sanitarias que supongan alteraciones graves de la normalidad.
En este marco, las medidas previstas en la presente norma se encuadran en la acción decidida del Gobierno para proteger la salud y seguridad de los ciudadanos, contener la progresión de la enfermedad y reforzar el sistema de salud pública. Las medidas temporales de carácter extraordinario que ya se han adoptado por todos los niveles de gobierno deben ahora intensificarse sin demora para prevenir y contener el virus y mitigar el impacto sanitario, social y económico.
Para hacer frente a esta situación, grave y excepcional, es indispensable proceder a la declaración del estado de alarma.
 
En cuanto a las medidas aplicables podemos resaltar las siguientes:
Artículo 10. Medidas de contención en el ámbito de la actividad comercial, equipamientos culturales, establecimientos y actividades recreativos, actividades de hostelería y restauración, y otras adicionales.
1. Se suspende la apertura al público de los locales y establecimientos minoristas, a excepción de los establecimientos comerciales minoristas de alimentación, bebidas, productos y bienes de primera necesidad, establecimientos farmacéuticos, médicos, ópticas y productos ortopédicos, productos higiénicos, peluquerías, prensa y papelería, combustible para la automoción, estancos, equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, alimentos para animales de compañía, comercio por internet, telefónico o correspondencia, tintorerías y lavanderías. Se suspende cualquier otra actividad o establecimiento que a juicio de la autoridad competente pueda suponer un riesgo de contagio.
2. La permanencia en los establecimientos comerciales cuya apertura esté permitida deberá ser la estrictamente necesaria para que los consumidores puedan realizar la adquisición de alimentos y productos de primera necesidad, quedando suspendida la posibilidad de consumo de productos en los propios establecimientos.
En todo caso, se evitarán aglomeraciones y se controlará que consumidores y empleados mantengan la distancia de seguridad de al menos un metro a fin de evitar posibles contagios.
3. Se suspende la apertura al público de los museos, archivos, bibliotecas, monumentos, así como de los locales y establecimientos en los que se desarrollen espectáculos públicos, las actividades deportivas y de ocio indicados en el anexo del presente real decreto.
4. Se suspenden las actividades de hostelería y restauración, pudiendo prestarse exclusivamente servicios de entrega a domicilio.
5. Se suspenden asimismo las verbenas, desfiles y fiestas populares.
 
Disposición adicional tercera. Suspensión de plazos administrativos.
1. Se suspenden términos y se interrumpen los plazos para la tramitación de los procedimientos de las entidades del sector público. El cómputo de los plazos se reanudará en el momento en que pierda vigencia el presente real decreto o, en su caso, las prórrogas del mismo.
2. La suspensión de términos y la interrupción de plazos se aplicará a todo el sector público definido en la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.
3. No obstante lo anterior, el órgano competente podrá acordar, mediante resolución motivada, las medidas de ordenación e instrucción estrictamente necesarias para evitar perjuicios graves en los derechos e intereses del interesado en el procedimiento y siempre que éste manifieste su conformidad, o cuando el interesado manifieste su conformidad con que no se suspenda el plazo.
4. La presente disposición no afectará a los procedimientos y resoluciones a los que hace referencia el apartado primero, cuando estos vengan referidos a situaciones estrechamente vinculadas a los hechos justificativos del estado de alarma.
 
Disposición adicional cuarta. Suspensión de plazos de prescripción y caducidad.
Los plazos de prescripción y caducidad de cualesquiera acciones y derechos quedarán suspendidos durante el plazo de vigencia del estado de alarma y, en su caso, de las prórrogas que se adoptaren.
 
En una situación de grave crisis de salud, como la actual, el decreto es objetivo y equivalente a lo acordado en otros países de nuestro entorno. Supone que los locales y comercios minoristas quedarán cerrados al público, a excepción de las tiendas de alimentación; establecimientos farmacéuticos, médicos, ópticas, productos ortopédicos e higiénicos; kioscos de prensa y papelería; gasolineras; estancos; tiendas de alimentos para mascotas; venta de equipos tecnológicos y de telecomunicaciones, tintorerías y lavanderías. La permanencia en los comercios cuya apertura esté permitida será la estrictamente necesaria para que los clientes puedan realizar la compra, sin poder consumir los productos en ellos. Se evitarán aglomeraciones y se controlará que consumidores y empleados mantengan la distancia de seguridad de al menos un metro para evitar contagios.
 
Estas medidas profilácticas necesarias, generaran un grave daño a los pequeños negocios, que sostienen el tejido productivo del país, por lo que el impacto económico del Covid-19 será muy grande, y mucha gente sufrirá sus consecuencias. No obstante, en el momento actual, lo importante es cumplir con esta nueva disposición para reducir el número de afectados, erradicar la pandemia y defender la salud pública.

16/03/2020
16/03/2020 | Comentarios



En el momento actual, han sido aprobadas en España disposiciones, en el ámbito económico y para la protección de la salud pública, para luchar contra la pandemia, en concreto:
Real Decreto-ley 7/2020, de 12 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes para responder al impacto económico del COVID-19.
«BOE» núm. 65, de 13/03/2020.
Real Decreto-ley 6/2020, de 10 de marzo, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en el ámbito económico y para la protección de la salud pública.
«BOE» núm. 62, de 11/03/2020.


Hemos realizado un breve análisis de estas últimas disposiciones aprobadas en relación con el impacto del COVID-19 en la sociedad y el ámbito mercantil.
 
Real Decreto-ley 7/2020, de 12 de marzo
Dice la Exposición de Motivos de esta disposición:
Desde que la Organización Mundial de la Salud declaró el pasado 30 de enero que la situación en relación al coronavirus COVID-19 suponía una emergencia de salud pública de importancia internacional, se han ido adoptando una serie de medidas orientadas a proteger la salud y seguridad de los ciudadanos, contener la progresión de la enfermedad y reforzar el sistema de salud pública.
En particular, la situación generada por la evolución del COVID-19 ha supuesto la necesidad de adoptar medidas de contención extraordinarias por las autoridades de salud pública, dentro del actual escenario de contención reforzada, coordinadas en el marco del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. Estas medidas, junto con las adoptadas por otros países, están teniendo un impacto económico, que se proyecta en particular sobre determinadas empresas y sectores de la economía española, así como sobre los ciudadanos de las zonas afectadas.
El reciente Real Decreto-ley 6/2020, de 10 de marzo, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en el ámbito económico y para la protección de la salud pública, adopta una serie de medidas urgentes, orientadas a evitar la propagación de la enfermedad, mantener la protección social de los trabajadores por cuenta propia o ajena y garantizar el suministro y la mejor distribución de medicamentos y productos sanitarios. Así, se ha previsto que los periodos de aislamiento o contagio de las personas trabajadoras como consecuencia del virus COVID-19 tendrán la consideración de situación asimilada a accidente de trabajo a efectos de la prestación económica por incapacidad temporal del sistema de Seguridad Social.
 
Estructura del Real Decreto-ley 7/2020
El capítulo I adopta una serie de medidas de refuerzo en el ámbito sanitario.
El capítulo II, por su parte, introduce las medidas de apoyo a la familia.
El capítulo III articula medidas de apoyo al sector del turismo.
El capítulo IV recoge las medidas de apoyo financiero transitorio.
Así, se persigue mitigar el posible impacto que el escenario de contención reforzada pueda tener en los sectores más vulnerables de la economía, esto es, PYMES y autónomos.
Con esta finalidad, para evitar posibles tensiones en tesorería que puedan experimentar estos colectivos, se propone una flexibilización en materia de aplazamientos, concediendo durante seis meses esta facilidad de pago de impuestos a PYMES y autónomos, previa solicitud, en unos términos equivalentes a una carencia de tres meses.
 
CAPÍTULO IV
Medidas de apoyo financiero transitorio
Artículo 14. Aplazamiento de deudas tributarias.
1. En el ámbito de las competencias de la Administración tributaria del Estado, a los efectos de los aplazamientos a los que se refiere el artículo 65 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria, se concederá el aplazamiento del ingreso de la deuda tributaria correspondiente a todas aquellas declaraciones-liquidaciones y autoliquidaciones cuyo plazo de presentación e ingreso finalice desde la fecha de entrada en vigor del presente real decreto-ley y hasta el día 30 de mayo de 2020, ambos inclusive, siempre que las solicitudes presentadas hasta esa fecha reúnan los requisitos a los que se refiere el artículo 82.2.a) de la Ley anterior.
2. Este aplazamiento será aplicable también a las deudas tributarias a las que hacen referencia las letras b), f) y g) del artículo 65.2 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.
3. Será requisito necesario para la concesión del aplazamiento que el deudor sea persona o entidad con volumen de operaciones no superior a 6.010.121,04 euros en el año 2019.
4. Las condiciones del aplazamiento serán las siguientes:
a) El plazo será de seis meses.
b) No se devengarán intereses de demora durante los primeros tres meses del aplazamiento.
 
Por todo ello, para las declaraciones trimestrales correspondientes al primer trimestre de 2020, y en general a todas las declaraciones: cuyo plazo de presentación e ingreso finalice desde la fecha de entrada en vigor del presente real decreto-ley y hasta el día 30 de mayo de 2020, se puede solicitar aplazamiento de hasta seis meses, teniendo en cuenta que: No se devengarán intereses de demora durante los primeros tres meses del aplazamiento.
 
El capítulo V, por su parte, adopta una serie de medidas para la gestión eficiente de las Administraciones Públicas.
 
Por otro lado, el Real Decreto-ley 6/2020, de 10 de marzo, por el que se adoptan determinadas medidas urgentes en el ámbito económico y para la protección de la salud pública, ha establecido diversas medidas (acceso aquí), y entre ellas alguna específica en materia de seguridad social, intentando dar una mayor protección contra la situación que están viviendo las personas afectadas por el coronavirus, y en concreto, en su artículo quinto., se refiere a: Consideración excepcional como situación asimilada a accidente de trabajo de los periodos de aislamiento o contagio de las personas trabajadoras como consecuencia del virus COVID-19.
Siendo necesaria un parte médico previo para su aplicación.

14/03/2020
14/03/2020 | Comentarios



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Eduardo Martínez de la Fe
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