NUEVO MUNDO





GABRIEL BARCELO
26/04/2020

Comentamos en nuestro anterior artículo que la dinámica de globalización económica, debe ser revisada tras el impacto de la pandemia. Hemos comprobado como en situación de emergencia, la falta de medios de producción de mascarillas, respiradores, etc…, es un riesgo innecesario y fácilmente subsanable. Ya la deslocalización no debe buscar el menor coste mundial marginal de los bienes y servicios que demandamos, debemos procurar la mínima subsistencia con nuestra propia producción, al menos como posible opción alternativa, respetando la necesidad estratégica de nuestras propias actividades, y asegurar la subsistencia de la población.


 
COVID-19, la primera pandemia global del siglo XXI, definirá esta época, y nos obligara a revisar nuestra forma de vida y nuestra economía. Ninguno la podremos olvidar, como todavía recordamos lo que nos decían de la gripe de hace cien años, mal llamada española. Es imposible que pueda el ser humano olvidar este período, pues recordaremos, por muchos años, con tristeza nuestro confinamiento, y el dolor y el sufrimiento de tantas personas y tantos fallecidos.
Somos conscientes del alto costo que esta situación de alarma sanitaria nos va a generar. Incluso ya se calcula cuanto vamos a retroceder económicamente, cuanto vamos a ser más pobres. Pero el impacto va a tener un efecto desigual, a las personas sin recursos les será mucho más difícil defenderse de la enfermedad, y especialmente de la crisis económica posterior. La brecha de las desigualdades es muy probable que se acreciente tras el impacto económico. Pero en este escenario, existen gigantes que se verán mucho menos afectados. Nos referimos a las grandes plataformas digitales que siempre han encontrado refugios, supuestamente legales, para dejar de tributar en los países en los que operan, y de los que obtienen sus beneficios.
 
Revisemos la globalización
Tenemos que ser sensibles al atributo estratégico de localización, y dar prelación a nuestras necesidades, cubiertas por nuestra propia economía, con nuestras propias fábricas, con nuestros propios puestos de trabajo, y no intentar maximizar las economías en el seno de la globalización, con la deslocalización.
Un tema que ya se debatía antes de la pandemia era el tratamiento fiscal de las grandes plataformas digitales no europeas. Su feroz competencia debía ser compensada con un tratamiento fiscal que les impidiese eludir sus obligaciones tributarias en Europa. Por un lado, determinados países comunitarios han permitido regímenes fiscales beneficiosos a estas plataformas, chinas y norteamericanas, en detrimento del conjunto de los europeos, y del presupuesto comunitario. Europa no puede permitir esa competencia desleal y ese abuso fiscal de algunos países europeos.
Tras la pandemia, debe quedar estrechamente regulado el comercio en Europa de estos gigantes económicos, acostumbrados a ampararse en el supuesto anonimato fiscal que permite la globalización y la operación digital. Debe quedar delimitado fiscalmente el lugar de la actividad, evitando desfavorecer la actividad realizada desde empresas europeas que tributen al régimen general. Incluso, debería ser revisado en Europa el tratamiento fiscal de todas las empresas no residentes, que en su sede social tributen con tipos inferiores a la media europea.
Como experiencia personal, siendo español y residente en Madrid, publique un libro en una de estas plataformas norteamericanas. Posteriormente, he sido requerido reiteradamente por el Internal Revenue Service, equivalente a nuestra AEAT, a tributar en EEUU, sin tener, ni haber tenido nunca, residencia o nacionalidad en ese país. Esto es poco serio y un claro indicio de la tendencia al abuso de estas plataformas y sus países de origen
 
Tasa Google
El pasado año fueron constantes los desencuentros internacionales tras el intento europeo de implantar la llamada tasa Google. La falta de solidaridad de estas compañías era evidente, y hacía imposible el intento de gravar a los gigantes tecnológicos Pero es necesario regularizar esa situación e impedir la elusión fiscal en Europa de estos operadores.
La injerencia de EEUU y sus grandes empresas en la soberanía fiscal de los estados europeos es una evidencia intolerable e inadmisible. Esas multinacionales digitales han venido generando millonarios beneficios por su actividad en Europa, sin tributar apropiadamente por ellos. El gobierno americano, y también el chino, siempre respondían con una supuesta guerra comercial, basada en aranceles contra productos europeos, como ha ocurrido con la aceituna de mesa española.
Pero es evidente que, tras la pandemia no puede Europa permitir por más tiempo ese abuso, y es necesaria una respuesta común, y no fragmentada de cada estado europeo, con una reforma impositiva concertada en el ámbito comunitario. Es necesario ahora que Europa trabaje por un consenso para resarcirnos de esa colonización digital, evidenciando y denunciando los intereses de aquellos países europeos que también se benefician de la actual situación, a costa del resto.
En España, cuatro de los gigantes digitales ingresaron el ejercicio 1918 en el Tesoro Público un total de 23,9 millones de euros (9,1 millones de Google, 10,1 millones de Apple, 0,2 millones de Facebook y 4,4 millones de Amazon). La Comisión Europea ha estimado que estas compañías tributan en Europa a un tipo del 9,5%, frente al tipo español del 25%, o el medio europeo del 23,2%. Netflix, para el ejercicio 2018, ingreso 3.146 euros en su declaración del Impuesto sobre Sociedades.
Estas multinacionales, amparadas por sus países de origen, han planteado que en un mundo globalizado, generando negocio, no tienen por qué informar a otros estados; y no habiendo creado un establecimiento permanente en un país, se consideran libres de estar obligados a declarar y tributar. Es un claro fraude fiscal que suponen, se ampara en nuevos criterios de derecho internacional, que ellos mismos han ideado, para esconder sus ingresos y beneficios.
Europa, debe afrontar este reto, que pueden suponer muchos millones de ingresos presupuestarios, sin aceptar el amedrentamiento que hasta ahora Trump ha intentado. Debe realizarse un análisis previo de armonización fiscal, en el que se admita que la actividad económica se produce, tanto de forma presencial, como de forma virtual desde otro lugar, y que el hecho imponible de la tributación es la operación de compraventa, y el lugar, la del comprador de los bienes o servicios.
Los franceses diseñaron una tasa del 3% de los ingresos para compañías que facturasen 25 millones en Francia o 750 millones en todo el mundo. España también intentó el pasado año, sin resultado, una tributación equivalente. En ambos casos la base imponible la constituían los ingresos, en vez de los beneficios. Parece más lógico que Europa establezca, mediante consenso, un impuesto a estas entidades equivalente al Impuesto sobre Sociedades, proponiendo este acuerdo a la comunidad internacional, y evitando la actual laguna, que solo beneficia a esos gigantes, determinando cómo debe tributar la actividad comercial internacional, presencial y virtual.
 
Revolución digital
Ya hemos comentado reiteradamente que la revolución digital, en la que ya estábamos inmersos, estaba transformando la economía global y la forma en que la sociedad vive, trabaja y se relaciona. Pero ahora, tras la pandemia, los cambios serán acelerados, y necesitaremos recuperar todos los puestos de trabajo perdidos y todos los ingresos presupuestarios posibles. Somos conscientes de que ciertos actores digitales pagan muy pocos impuestos en Europa, y eso es una injusticia, pues destruye empleos e impide los correspondientes ingresos fiscales.
 
Pero no todo es negativo, España es líder europeo en despliegue de fibra óptica, por delante de Alemania, Francia o Reino Unido. Dispone de la mayor infraestructura de nueva generación de la Unión Europea: la red de fibra hasta el hogar y una cobertura de 4G superior al 99,5% de la población, por el esfuerzo inversor de los operadores de telecomunicaciones, y la necesaria colaboración público-privada, materializada en determinadas ayudas públicas.
España terminó el año 2019 con más instalaciones conectadas, que la suma de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. En total, España tiene un 2 por ciento más de instalaciones conectadas con fibra que el conjunto de las cuatro principales potencias económicas de Europa -10.261 frente a 10.061-. Francia cuenta con 6.800 instalaciones conectadas por fibra óptica; Italia 1.461; Reino Unido 1.150; y Alemania 650.
 
En la actual situación de recursos escasos tras la pandemia, Europa no puede seguir permitiendo la ingeniería fiscal de estos gigantes digitales, que con la excusa del uso de nuevas tecnologías, han encontrado en Europa un paraíso fiscal. Tan trascendente es ahora la búsqueda de recursos para hacer frente a las necesidades presupuestarias de los estados, como el acordar una reforma fiscal conjunta y unánime, que permita disponer de esos recursos que eluden esas empresas. Es una cuestión que quedo pendiente tras los acuerdos del G7 de agosto del pasado año.
 
Promoción de la competencia
Pero esa no es la única medida que debe tomar Europa. Sugerimos que promueva la competencia, en este nuevo escenario, pero protegiendo a sus empresas de carácter estratégico. Por ejemplo, en el ámbito de las grandes empresas suministradoras de servicios e infraestructuras de telecomunicaciones, solo quedan dos en Europa: Ericsson y Nokia, dos en China, y ninguna en EEUU.
 
Es un sector estratégico en caso de alarma o confrontación, en el que la empresa china Huawei ha sido protagonista de múltiples controversias, especialmente con Trump. Pues lo que se busca es el control de las telecomunicaciones que en un futuro serán todavía más la base tecnológica de nuestra sociedad, por ejemplo, el control militar, aéreo o el de los drones aplicados a la logística. Por ello, Europa y EEUU deberían ir de la mano, en defensa de Ericsson y Nokia.
Pero existen otras actividades en los que la cuestión es puramente comercial, como los alquileres, el trasporte en automóvil, la compra remota, etc… En estos casos, la Comunidad Europea debería promover concursos para que exista, al menos, un operador en Europa, que pueda actuar en libre competencia con las plataformas americanas o chinas. Promover a empresas ya existentes europeas, o la creación de nuevas, con ámbito en toda la comunidad, y al menos, una delegación en cada estado, con créditos de los bancos europeos que les permita actuar en el mercado en posición análoga. En los casos que se creasen nuevas empresas, las ayudas deberían condicionarse a haber, como mucho, un límite de una sola empresa por estado europeo, para permitir una mejor distribución de la riqueza. Pero preferiblemente una sola europea.
Son algunas ideas que se proponen para desarrollar tras la pandemia con el fin de propulsar la reactivación económica.

26/04/2020
26/04/2020 | Comentarios






Ana Lamas
24/04/2020

In Sumisa representa la dualidad de millones de mujeres, que permanecen mostrando una cara sumisa en una sociedad aún machista, en la que la mujer ha sido manipulada, humillada, sometida; y a pesar de ello, estas mujeres se mantienen firmes, libres, fuertes,  insumisas… (Marta Corella Gaspar).
In Sumisa representa la dualidad de millones de mujeres, que permanecen mostrando una cara sumisa en una sociedad aún machista, en la que la mujer ha sido manipulada, humillada, sometida; y a pesar de ello, estas mujeres se mantienen firmes, libres, fuertes, insumisas… (Marta Corella Gaspar).
Las principales manifestaciones del miedo son la agresividad, la sumisión o el shock.

Mujeres y hombres sentimos miedo. La Humanidad siente miedo.

Las emociones son valiosas señales que hacen que pongamos el foco en lo que realmente merece la pena en la vida, como una especie de criba. Nos señalan las cosas que son peligrosas y aversivas y de las que nos tenemos que apartar, pero también las que son agradables y placenteras y a las que debemos acercarnos.

Las emociones sostenidas en el tiempo crean los estados de ánimo, estos varían al modificar nuestros horizontes de posibilidades, por lo que son un dominio de diseño.

Es preciso diseñar los estados de ánimo óptimos que nos permitan trazar estrategias valiosas para el mutuo entendimiento, el propio entendimiento y el entendimiento con la Tierra, con el Cosmos.

Son múltiples los factores que colaboran en el diseño y mantenimiento de los estados de ánimo, sin embargo el punto nodal que influye en que el diseño sea fasto o nefasto para las generaciones futuras, son las actitudes y las acciones individuales.

El área de la emoción, históricamente ligada a lo femenino, lleva siglos siendo mundialmente ninguneada, desprestigiada y maltratada (como la Tierra). Los mismos siglos que llevan endiosándose las cualidades del área de la razón, ligadas a lo masculino. Esta es una de las causas estructurales de la desigualdad, la hipotrofia de lo emocional junto con la hipertrofia de lo racional que genera una atrofia en la acción.

Es fundamental que mujeres y hombres nos responsabilicemos de equilibrar esta desigualdad, cada cual desde su posición, cada cual desde sus coordenadas.

Y en esta responsabilidad conjunta las mujeres tenemos mucho que mostrar. Hemos de iniciar y sostener en el tiempo, una alfabetización emocional planetaria  que nos permita escuchar, comprender y comprendernos en nuestra triple condición: como individuos, como sociedad y como especie. Una alfabetización emocional que propicie la comprensión de las señales emocionales inherentes a nuestra condición humana, y que propicie un amable horizonte de posibilidades en el que:

 
  • Se reconoce la dignidad del miedo que nos ayuda a protegernos de las amenazas y de las situaciones potencialmente peligrosas.
  • El enfado ayuda a resolver la situación que genera ese enfado aportándonos un plus de energía para enfrentarnos a situaciones negativas.
  • La culpa repara los errores del pasado en lugar de torturar por ellos.
  • La exigencia suelta el látigo y abre paso a excelencia.
  • La envidia nos activa a satisfacer nuestros deseos insatisfechos sin necesidad de destruir los logros de otras personas.
  • La vergüenza deja de avergonzar y de inhibir la acción para abrir paso a la autoestima.
  • El asco nos conecta con el instinto de supervivencia y nos informa de los niveles de toxicidad del entorno protegiéndonos del envenenamiento.
  • La tristeza despierta la empatía y ayuda a la necesaria introspección (no puede haber conocimiento sin autoconocimiento)
El Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas por las próximas Siete Generaciones, manifestó en su declaración fundacional su profundo horror por la destrucción sin precedente de nuestra Madre Tierra. La visión común de formar una alianza global para trabajar juntas y al servicio de sus objetivos comunes, las reunió, y ellas se han unido como una sola mujer en una alianza de oración, educación y sanación de la Madre Tierra.

Sabedoras de que el sistema planetario está condenado a la muerte o a la transformación, sabedoras de que la duda es un privilegio al que renunciar cuando de defender los Derechos Universales de la Madre Tierra se trate, sabedoras de que las visiones comunes son la energía social que mueve a la especie humana, e impregnadas del espíritu de la conciencia planetaria, aquí y ahora, empoderamos a esa sola mujer, sincronizándonos con ella en la trans-forma-acción de las observadoras planetarias que estamos siendo.

Recordemos que sí  estás en paz contigo misma, contigo mismo, al menos hay un lugar pacífico en el mundo. Sí alcanzamos una masa crítica de personas en paz consigo mismas conseguiremos interactuar con los memes de la cultura  y construir colectivamente la paz.

El conflicto es inherente a la vida, la guerra es inherente a la estupidez humana.

Confío en la Humanidad.
Confío en la Inteligencia Colectiva.
Soy el Poder dentro de mi.




CNM GABRIEL BARCELO
20/04/2020

Vamos a continuar analizando posibles recomendaciones estratégicas de actuación para reactivar nuestra economía, tras esta pandemia. Nos referiremos a actividades económicas de nuestra Clasificación Nacional de Actividades Económicas CNAE, en su primer nivel A: Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.


 
Precisamente, los responsables y actores de estas actividades del campo, estaban realmente alterados antes de la pandemia, debido a la falta de rentabilidad de su trabajo. Suspendieron sus actuaciones reivindicativas y sus protestas del campo, ante la crisis sanitaria. Protestas que desde que comenzara el año 2020, se estaban produciendo en cascada en todo el país, para defender unos precios justos, y dignidad para el campo. Ahora, cuando está asegurado el suministro de alimentos, se demuestra la necesidad económica y social de este sector, y la conveniencia de que se establezca una estrategia para evitar la pérdida de los ingresos de estas familias, e incluso para fomentar estas actividades, y los puestos de trabajo en el campo.
Va a ser necesario un cambio radical en nuestro modelo socio-económico, incluso importantes transformaciones en todos los ámbitos: político, cultural, económico, etc. Tras los actuales y urgentes esfuerzos sanitarios, no debemos obviar el análisis detenido de nuestra crisis, y proponer urgentes estrategias de reactivación. Pero será necesaria una rigurosa planificación y un liderazgo objetivo, alejado de condicionamientos políticos.
Es necesario un análisis previo, y tras el posterior diagnóstico, concebir una planificación de actuaciones económicas por sectores, y proceder a su implantación selectiva. Incluso estudios fiscales sectoriales para dinamizar la economía, proponiendo cambios, en los supuestos de que el régimen tributario actual pueda limitar o condicionar la actividad económica del sector.
Iniciamos ese posible análisis con propuesta de ideas para el sector A, del CNAE, en concreto, en relación con la producción agraria, ganadera, silvicultura y pesca, para fomentar la producción nacional. En el sector pesquero, la demanda ha experimentado una caída brusca, ya que los minoristas, restaurantes, comedores de empresas y otros grandes compradores, han reducido o cerrado temporalmente sus actividades.
 
Globalización o soberanía
Nos encontrábamos en una dinámica de globalización, y hemos vuelto a la realidad con esta emergencia de salud: no se trata de buscar el menor coste mundial de los bienes y servicios que demandamos, debe ser respetado la necesidad estratégica de nuestras propias actividades, y especialmente en la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca. Tenemos que asegurar la subsistencia de la población.
Es prioritario que nuestros conciudadanos puedan sobrevivir en este nuevo entorno. Tenemos que ser más sensibles al atributo estratégico de localización próxima, debemos dar prelación a nuestra propia economía, que a economizar en el seno de la globalización.
 
Desgravar la energía
También, al realizar un estudio fiscal de la economía, y especialmente del campo, debemos evitar cualquier sobrecoste sobre la energía, pues incrementará geométricamente el coste de producción de nuestros bienes y servicios agrarios y ganaderos. Cualquier tipo de consumo empresarial de energía tendría que quedar eximido de tributación. De esta forma se abaratará su uso, favoreciendo la actividad económica en general. No obstante, se mantendría la actual tributación en los consumos no generadores de riqueza, como los viajes de ocio o el consumo personal.
Esta medida es también necesaria para fomentar la actividad del campo, la ganadería, la pesca o el transporte: Exonerar a estas actividades de impuestos a la energía que consumen. Todas estas actividades, al menos, deben disponer de combustibles sin costes fiscales, para que su coste de producción no quede mermado con un absurdo coste adicional de la energía, que no es más que un beneficio previo para el tesoro Público, sin contraprestación alguna, y que redunda en una menor producción y en mayores costes finales de los bienes producidos. El coste de los combustibles en toda actividad económica, debe ser el más reducido posible. No pedimos subvencionar los combustibles al sector A, reclamamos que no sean gravados con costes fiscales innecesarios y sin contraprestación alguna.
 
Portales en Internet
También es necesario canalizar la venta de los productos de estos sectores, por ejemplo, promoviendo la venta directa, del productor al consumidor. Esto podría ser una quimera hace años. Ahora disponemos de tecnología suficiente: portales en Internet vendiendo esos productos desde el agricultor o el ganadero, a precios finales ligeramente inferiores a los habituales del mercado consumidor. Pero de esta forma, todo el margen de comercialización, será en beneficio del productor, compensando parte de sus posibles pérdidas de producción.
Ayuntamientos, Diputaciones, Autonomías y Gobierno, deben fomentar esas inversiones que beneficiara a todos, facilitando al productor directamente, o a través de cooperativas, el disponer de esos portales de venta directa en Internet, en todos los idiomas de la comunidad europea, para que cualquier ciudadano de Europa, y del mundo, pueda acceder directamente a esos productos. Lógicamente este servicio digital debe estar sustentado en un sistema de logística apropiado y suficiente, que hoy día está disponible en todos los rincones de España. Pero también es necesario garantizar al comprador el buen fin de la operación de compra, creando un sello de calidad y, sobre todo, una garantía de reembolso en caso de pérdida, siniestro o deterioro del envío perecedero: un seguro que garantice al comprador que no podrá ser engañado.
Es necesario ayudar y apoyar la comercialización internacional directa de los propios agricultores, para que puedan vender sus productos, sin intermediarios en todo el mundo, pero preferentemente en Europa. Y dar créditos suficientes para crear estos portales y para que se actualicen periódicamente, y que los posibles clientes, vean un servicio moderno y eficaz. No necesitamos ya, en nuestra actual sociedad digitalizada, intermediarios europeos que vivan del campo español, generando sobrecostes innecesarios.
Toda esta campaña podría ir acompañada de una profusa difusión del esfuerzo de los agricultores españoles y europeos, y de cómo ese esfuerzo permite al resto de los europeos del norte, disponer de alimentos más saludables en pleno invierno, sugiriendo estudios de como la dieta alimentaria europea ha ido cambiando favorablemente, y por tanto, aumentando su longevidad. Difundir que gracias a esos agricultores, sus vidas han mejorado, y ahora también, gracias estos nuevos sistemas de comercialización, basados también en un trasporte y una logística eficiente, rápida y capaz. Potenciando que además del turismo, los países del sur aportamos la despensa de invierno, que permite la mejora de la salud europea. Por ejemplo, la demanda de naranjas en Europa, tras iniciarse la pandemia, se ha incrementado enormemente.
 
Fomento de la venta local
Los ayuntamientos con recursos pueden fomentar también las compras de estos productos del campo, de primera necesidad, entregando vales de compra a sus ciudadanos, estos podrán pagar la compra diaria de alimentos, preferentemente de productos locales, en tiendas o mercados con esos vales, y el ayuntamiento pagara en dinero legal a los comerciantes, cumpliéndose los requisitos, por ejemplo de origen del producto vendido, que haya establecido el ayuntamiento.
Reforzar los sistemas de producción y distribución de alimentos es fundamental en la reactivación económica tras la pandemia, también para luchar contra el hambre y evitar enfermedades.
 
Gestión de los Recursos Humanos
En cuanto a las actividades relacionadas con el cultivo, el cuidado y la explotación de los bosques y los montes, los ayuntamientos que dispongan de silvicultura, pueden crear bolsas de trabajo, con subvenciones estatales o autonómicas, para crear puestos de trabajo en su localidad, para el cuidado y conservación de los bosques y los montes.
En cualquier caso, la dinámica laboral del campo, la circulación de temporeros, y los procedimientos de establecer subsidios al desempleo, exigen una profunda revisión, que a nivel sectorial y local, deben analizar los sindicatos y las asociaciones empresariales, pues se ha puesto en evidencia, a lo largo de esta crisis sus actuales ineficiencias, y la dudosa función de los viajes de temporeros inmigrante, para cosechas concretas, cuando existe desempleo local.
En las actuales circunstancias, es necesario potenciar el trabajo de los desempleados residentes, antes de promover viajes temporales de cosecha.
 
Resumen
Este es un modesto ejemplo, de posibles soluciones para potencia el campo, y en general las actividades clasificadas, en su primer nivel A del CNAE: Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca. No obstante, reuniones sectoriales y regionales entre sindicatos y asociaciones, seguro que permitirán muchas más y mejores ideas, con soluciones realistas, que permitan seguir realizando estas actividades con dignidad, y sin perder el patrimonio, evitando la despoblación rural.
Las universidades, especialmente las situadas en zonas agrícolas y ganaderas, también deben buscar más soluciones para potenciar la actividad económica del campo, ante la necesidad de reactivar nuestra economía tras la pandemia 2020.

20/04/2020
20/04/2020 | Comentarios






Ana Lamas
19/04/2020

Imagen. Marco Melgrati. Instagram.
Imagen. Marco Melgrati. Instagram.
Soy una analfabeta.
Somos unos analfabetos.
Creemos que sabemos y no sabemos.
Creemos que conocemos y no conocemos.
Queremos hacer grandes cosas y ni siquiera hacemos de nuestra vida un sitio habitable.
Nos peleamos, nos enfrentamos, nos encaramos, nos frustramos, nos resentimos, nos engañamos.
Nos tenemos declarada la guerra, a nosotros mismos, a los demás y al entorno.
Vivimos en un constante estado de alarma, cuando no es por una cosa es por otra.
Vivimos en el miedo constante.
Vivimos en constante desazón.
Casi todo es vacío y sin embargo nos centramos sólo en lo lleno, en lo tangible.
Casi todo son incertidumbres y nos centramos sólo en las certidumbres.
Nos empeñamos en llevar la razón.
Al parecer es muy importante llevar razón.
Casi nadie se pregunta para qué sirve llevar razón.
Nos creemos eternos.
No aceptamos que somos fugaces.
 
Reflexión de 2009.
 




Edita Olaizola
14/04/2020

Estamos en las postrimerías del gran partido global disputado entre el Dinero y la Naturaleza. Hasta el momento gana el Dinero. ¿Nos dará tiempo a invertir el resultado antes de que se señale el fin de la contienda?


Finanzas 1 / Natura 0
A nadie se le escapa que la gran crisis del coronavirus tiene relación con la emergencia cilimática.  Incluso los científicos nos advierten que, a menor biodiversidad, mayor peligro de pandemias como la que sufrimos.

Pero la visión antropocéntrica que domina nuestra sociedad nos está llevando al límite.   Hemos admitido como algo natural que unas pocas empresas multinacionales gobiernen el mercado global y por ende los niveles de autonomía y bienestar de las poblaciones de todos los países.  ¿Podrían ser los ODS una vía de solución? ¿Estamos a tiempo de reconducir el modelo de interrelaciones y los valores que las sustentan? 

Para seguir leyendo:  Es que no aprendemos


 

Vamos a seguir analizando posibles estrategias para cuando sea posible reactivar la economía, tras los envites de la pandemia del coronavirus, y la urgente protección de la salud de los ciudadanos.
Tenemos que intentar que el coste de las medidas económicas, consecuencia del estado de alarma, no recaiga en los trabajadores, tampoco en las empresas, y peor aún, en los pequeño empresarios. Pero tampoco podemos olvidar que, ante la falta de recursos y el déficit previsto, las inversiones necesarias se realizarán con cargo a la deuda pública, y por tanto, comprometiendo el futuro de la economía.


Debe ser evitada la «quiebra inmediata» de los negocios y, en consecuencia, proteger los puestos de trabajo. Tenemos que reinventar muchas funciones y revisar objetivos. Pero también, intentar obtener de nuestros actuales recursos, una mejor eficiencia para la reactivación del país.
 
 
Globalización
La pandemia nos ha sorprendido cuando nos encontrábamos en una constante estrategia de globalización. Pero parece que muchos factores están cambiando, por lo que sería conveniente analizar ese criterio, ante una posible confrontación de bloques, en una nueva guerra fría, entre China y EEUU.
De momento, y para eludir contagios, se ha producido un inédito cierre de fronteras a las personas. ¿Debemos plantearnos si debemos continuar en esa política de la globalización, o debemos refugiarnos en la autarquía?
Es preferentemente una cuestión económica, pero es necesario tener en cuenta nuestra elevada dependencia del turismo y del sector servicios, por lo que tras esta crisis, seguramente tengamos que revisar el modelo productivo.
La palabra autarquía, posiblemente no sea políticamente correcta, y para muchos recuerda épocas que parecían superadas. También podríamos pensar que no sea adecuado plantear ese dilema, pero en cualquier caso, es necesario revisar los criterios que hubo para adoptar decisiones de deslocalización de actividades productivas fuera de España, e intentar recuperar muchos de esos puestos de trabajo perdidos, que hemos dejada irse.
 
 
Estrategias económicas
Tras la pandemia, entendemos que disfrutaran de ventaja económica los países que hayan adoptado las nuevas tecnologías. Por ejemplo, los que apliquen procedimientos digitales, no solo en los medios de información, sino también en la prestación de servicios y en la actividad empresarial.
Nuestra administración tributaria es una referencia muy positiva en servicios digitalizados, aunque es posible todavía mejorar su efectividad. El teletrabajo, prácticamente desconocido hasta hace unos meses, ha irrumpido con fuerza y con un coste mínimo en muchas empresas, y está ya aquí para quedarse.
En otros supuestos, deberá ser mejorada la implantación de las nuevas tecnologías, como es el caso de la sanidad española, acreedora del agradecimiento de los ciudadanos, pero con insuficiencias claras en la tele-asistencia. Esa es una asignatura pendiente de desarrollo.
Muchas industrias y negocios tendrán que evolucionar, actuando con más flexibilidad, como ya ha sido iniciado en la edición de libros, pues ahora muchas empresas editan bajo pedido, para no tener que tener almacenes y perdidas por falta de actualidad de sus catálogos.
Prevalecerá la industria distribuida en redes nodales, en vez de la centralizada, como es el caso de Inditex, con su red de fábricas por el mundo, centralizando solo la creatividad y la gestión administrativa del grupo.
 
 
Una nueva universidad
Disponemos de sectores basados en el conocimiento, para los que es necesario acelerar su intervención en este análisis de reactivación, por ejemplo, exigiendo participación y rentabilidad económica a las universidades. No podemos seguir permitiendo que los centros de investigación y las universidades sigan siendo sumideros de inversiones, con rentabilidad improbable. Son centros de conocimiento, con numerosos agentes capacitados, que disponen ya de discernimiento y habituados al método científico, por lo que fácilmente podrían y deberían aportar creatividad a la nueva economía española.
La universidad debería recrearse, y compartir la tradicional enseñanza y formación de los alumnos, con la mejora en la aportación de innovación e inventiva, de nuevas opciones tecnológicas y culturales a la sociedad, a las administraciones públicas y al sector empresarial.
Necesitamos que contribuya con una investigación práctica y aplicable en nuestras empresas, que participe con su pensamiento original o divergente. También imaginación constructiva, pues tiene capacidad de crear, de generar nuevas ideas o nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que nos permitan alcanzar conclusiones originales, que resuelvan problemas planteados en la nueva economía y produzcan soluciones inéditas y valiosas para las empresas.
Por ejemplo, realizando el análisis minucioso de otras amenazas globales existentes, o de la continuidad de la actual. Incluso contemplando otras epidemias ajenas a nuestro entorno, estudiado las estrategias habidas y las posibles, contabilizando los recursos propios disponibles, determinando el inventario de necesidades para hacer frente a esas amenazas, y planteado respuestas conforme al método científico. También concibiendo sistemas de inteligencia y seguridad, para poder prevenir estas amenazas y de esta forma, conseguir estar mejor preparados en el futuro.
También, con la realización de estudios de modelos y procedimientos analógicos y presenciales, que se estén utilizando, para analizar su posible reconversión. Incluso, determinando procedimientos para mejorar la actividad económica, conseguir más flexibilidad, y la mejor implantación de las tecnologías digitales, y de teletrabajo, en donde todavía no estén en uso. Intentando introducir en los procesos y en los métodos, una mejora de las formas de organización laboral, más capaces de confiar en la responsabilidad individual de los trabajadores. Proponiendo soluciones para la adaptación a estos tiempos de los recursos humanos, y especialmente formando a los desempleados, ante los nuevos requerimientos de la economía productiva.
Y en general, la potenciación de actividades económicas intensivas en conocimiento.
Por supuesto también, y a corto plazo, buscando soluciones contra la pandemia, como medicamentos y vacunas, evitando que la elusión sea nuestra única defensa biológica.
Las universidades y los centros de investigación son más necesarios que nunca, la sociedad necesita la contribución de estos centros del conocimiento. Pero tienen que cambiar su mentalidad, para participar positivamente en la reactivación del tejido empresarial, y en esa nueva economía que debemos aflorar.
Es un proyecto colectivo de cambio, que implicará una transformación profunda de nuestro ordenamiento económico y de nuestra cultura, de nuestras costumbres y mentalidades. Se trata de que las universidades y los centros de investigación ayuden a adaptarnos a estos nuevos tiempos.
 
 
Estrategia Yellowstone
Para  terminar, vamos a referirnos a un tema de actualidad, que también es una triste realidad: Las medidas que inicialmente Boris Johnson anunció contra la pandemia, recordaban la estrategia que en los Estados Unidos se había aplicado en los años ochenta, para supuestamente luchar y controlar los incendios, la Estrategia Yellowstone
Yellowstone es uno de los parques naturales más importantes de los Estados Unidos. El incendio que sufrió en 1988 quemó el 36% del parque, 321.000 hectáreas, provocando pérdidas que actualmente ascenderían a 250 millones de dólares. Por lo que, en opinión de muchos, la estrategia de no actuar, fue una desastrosa opción, cuyos resultados, durante muchos años quedaron patentes. Como el incendio se había iniciado por un rayo, se proponía que la misma naturaleza resolviese el drama generado, y por tanto, el ser humano, con su tecnología y sus medios no debería intervenir.
Esta estrategia era una clara manifestación de la ideología francesa del: Laissez faire, laissez passer (Dejar hacer, dejar pasar), a otra escala. Este era el lema de una corriente fisiócrata, del siglo XVIII, que atribuía exclusivamente la riqueza a la naturaleza, en particular a la tierra. La frase encierra un concepto de fuerte posicionamiento político- económico, pues apunta a defender la libertad de mercado, de empleo y de producción, relegando al Estado a una mínima intervención en la economía.
Es una osada estrategia, por la cual el político asume una postura práctica, se abstiene, a partir de la cual hay que ser tolerante y no preocuparse demasiado por el curso de las cosas. De esa forma se intentaba, supuestamente, eludir el problema a la manera del avestruz, y no tener que aportar recursos, ya escasos, para resolver un molesto inconveniente.
Esta estrategia, aplicada a nuestra situación actual, permite el contagio, para que supuestamente la población desarrolle defensas naturales, lo que teóricamente nos permitiría proteger exclusivamente al grupo de riesgo. El gobierno inglés sugería aislamiento voluntario, pero no exigía interrumpir la vida, las escuelas, ni los negocios.
Suponía que se crearía una inmunidad colectiva, de manera que la población pudiera adquirir resistencia suficiente para afrontar la pandemia de forma más lenta y paulatina. De esta forma, si el 95% de la población adquiere anticuerpos para frenar una pandemia, el 5% de la población restante, que estuviese en situación de riesgo, sería fácil de controlar y curar. Es la estrategia que deriva de la vacunación masiva, cuando un 5% de la población no se somete a este imperativo.
Incluso inicialmente, Estados Unidos gestionaba la crisis de salud con una táctica análoga.
Pero esa estrategia está resultando ser rematadamente nefasta, ha sido un rotundo fracaso, con el propio jefe de gobierno inglés saliendo de la UCI. Esperemos que se reponga.
Pero es más, si supuestamente imperaba el interés económico sobre la salud de la población, el resultado será posiblemente el contrario: la necesidad de más recursos, por no tomar las debidas decisiones a tiempo, pero también posibles demandas y reclamaciones económicas de los afectados, por responsabilidad por omisión, o incluso por prevaricación y negligencia.
Mientras no se disponga de una vacuna, nuestra única defensa contra el contagio es la elusión, evitar el contacto con el posible foco de infección, y esta es la estrategia recomendada por la mayoría de los científicos, y por la OMS.
 
 

12/04/2020
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Nos anticipamos al futuro
Eduardo Martínez de la Fe
Este Blog ha sido creado por el Club Nuevo Mundo para recoger las iniciativas, reflexiones, experiencias y propuestas que sus miembros y socios quieran hacer llegar a la sociedad. Está estructurado en torno a 4 ejes temáticos: artículos, pensamientos, propuestas y noticias. A través de ellos, cualquier persona puede conocer lo que se está cocinando en el seno del Club Nuevo Mundo y comentar las diversas aportaciones.

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