NUEVO MUNDO


Nos hemos referido anteriormente al sistema de Crédito social, que viene implantando el Gobierno Chino desde 2014, y que pudiera ser el detonante de los disturbios que vienen sucediéndose, desde hace algún tiempo, en Hong Kong, pues está prevista la implantación de este sistema en este territorio, para el próximo año. Sugeríamos que estas revueltas ciudadanas, posiblemente fuesen la primera rebelión, contra un modelo de sociedad digital discriminante, basada en el poder tecnológico del estado.


 
Escala de puntuación
Como en el caso del carnet de conducir por puntos, el sistema de crédito reputacional que se viene instaurando en China desde 2014, concede un número de puntos inicial a cada ciudadano, que va perdiendo conforme a la estimación gubernamental de su comportamiento diario.
Desconocemos la metodología que utiliza la administración China para determinar la puntuación social de las personas, pues no ha sido publicada. Pero es evidente de que existe un baremo de actuaciones ciudadanas individuales, censurables y sancionables.
Se supone que pudieran ser violaciones graves de la ley cualquier actuación política indebida o no reglada, como difundir lo que el gobierno considere como falsas noticias, pero también otras, como por ejemplo, conducir en estado de embriaguez, la malversación de fondos o el fraude.
Las infracciones menores, que merecen generar una reducción de la reputación individual, pudieran ser, por ejemplo, relacionarse con individuos de baja puntuación, pero también dedicar excesivo tiempo a Internet para ocio, como jugar a videojuegos, así como olvidar pagar un impuesto, cruzar un semáforo en rojo o poner la música muy fuerte en el transporte público.
Este esquema de vigilatocracia gubernamental, no afecta por igual a todos los ciudadanos, las personas con mayor capacidad económica, se han visto menos afectadas por este sistema discriminante de nota social, pero además, con el nuevo procedimiento, incluso pueden acceder a nuevas oportunidades y a otros beneficios sociales.
Por el contrario, las personas con menos capacidad económica, y que sufran desgracias personales o familiares, en especial, cuestiones de salud, acaban resultando más vulnerables y pueden ser progresivamente excluidas del sistema.
 
Exclusión social
Pues, al estar incorporado en el crédito reputacional la relación social con terceros, puede generarse un vacío social producido por que sus antiguos amigos eviten perder su crédito, o sea castigadas por tener contacto con personas con tan baja reputación digital.
De esta forma, las personas con bajos recursos, se pueden ver atrapadas por un sistema que simplifica la información en un solo grado de confiabilidad. Así, una persona que ha sido impecable en el pago del alquiler de su vivienda durante años podría verse excluida de ella si deja de pagar una multa de tráfico, o se le podría pedir que pagase un alquiler más alto como castigo, ya que para el sistema esa persona es “no confiable”. (Rafael Martinez-Cortiña: (Tú) Nación Digital, Club Nuevo Mundo, Eolas Ediciones, 2019)
 
Análisis comparativo
Tampoco conocemos la posible implantación de este sistema de control social en otros países: Distinto es el caso chino, donde la dictadura comunista ha evolucionado hasta crear las condiciones para instaurar una dictadura digital perfecta. Lo hace sobre la base de un capitalismo cognitivo de plataformas públicas y una estructura institucional jerarquizada que gobierna sin oposición política a una comunidad entregada al consumo masivo de aplicaciones.
China está liderada por un mandarinato posmoderno que asienta su poder sobre la creencia confuciana, de que la decisión solo puede estar en manos de la inteligencia. (Zhang Weiwei, The China Wave: Rise of a Civilizational State, World Century, Nueva Jersey, 2012).
 
Hegemonía planetaria
El caso Chino es excepcional: Sin democracia que neutralizar, sin una idea de liberar sus raíces culturales que bloquee la dinámica masiva de transformación digital de toda la sociedad, el antiguo Imperio del Centro avanza a velocidad de crucero hacia la hegemonía planetaria en 2030. A ello tratan de contribuir decisivamente los planes de competitividad en IA, que operan sobre una disposición taoísta a rechazar la crítica, despreciar la originalidad y aceptar la obediencia sin objeción. Estas circunstancias permiten canalizar todas sus energías hacia lograr que el data tsunami lo propulse antes que nadie el salto disruptivo que provocará el clic que cambie el mundo dentro de muy poco. (Kai-Fu lee, AI Super-powers. China, Silicon Vallety and the New World Order).
Por estas razones, para algunos, el futuro está ya definido: China tiene una ventaja competitiva sobre Estados Unidos, a la hora de resolver el conflicto de liderazgo planetario que se vislumbra alrededor del dominio algorítmico del mundo.
Para la potencia asiática la complejidad del proceso es menor porque no existe una democracia que neutralizar y, además, el proletariado cognitivo está confundido con el proletariado productivo, dentro de las coordenadas de una dictadura que ha mutado en sus planteamientos comunistas, para retomar el autoritarismo confuciano de las élites imperiales. (Kai-Fu Lee: Al Super-powers. China, Silicon Valley and the New World Order, Houghton Miffin Harcourt, Boston, 2018).
 
Europa
Para José Maria Lassalle, el papel de Europa en ese próximo futuro, pudiera ser muy peculiar: Europa tiene en esto un papel fundamental. Inmersa en infinidad de conflictos, subsiste como idea y conserva una fuerza de tracción que puede percutir sobre otras áreas geográficas del planeta, especialmente sobre América Latina. Europa ofrece la posibilidad de ser una alternativa de resistencia y cambio frente a la distopía tecnológica que Estados Unidos y China proyectan sobre el futuro.
Es cierto que sufre el asedio de los populismos y los nacionalismos; que sus instituciones están cuestionadas y que se ve desestabilizada geoestratégicamente por la presión de Rusia, decidida a recuperar el terreno perdido desde la caída del Muro de Berlín, gracias a un fervor imperialista y un vector de cibersubversión, que orienta su política hacia la desestabilización de las democracias liberales.
 
Diseño europeo
Pero, a pesar de todo eso, y de vivir una Ilustración al borde del abismo, Europa sigue asentada dentro de las coordenadas de una sociedad plenamente democrática, capaz de reinventarse a sí misma y de proyectarse como un espacio de libertad, abierto a los derechos y a la esperanza del hombre. (José Maria Lassalle: Ciberleviátan, Ed. Arpa, 2019).
Y utilizando referencias de Leonhard Gerd, Lassalle continúa: Desde esta capacidad de respuesta a los retos tecnológicos y políticos que plantea la posmodernidad, Europa puede ofrecer un diseño humanístico y liberal de transformación digital. Actuar a escala global como un tercer actor que contraponga un modelo cívico, transversal e inclusivo al que protagonizan Estados Unidos y China. Para lograrlo podría tejer una estrategia de complicidades culturales con América Latina, y proponer a otras áreas geográficas un modelo de república global, que neutralice las dislocaciones que la Escuela de Frankfurt vislumbró entorno a la relación que existe entre la técnica y el ser humano, y que hoy en día se ponen otra vez en evidencia.
Hablamos de un modelo de civilización digital que subordine las máquinas al hombre desde una comprensión ética de su instrumentalidad y un desarrollo cívico y humanístico de sus consecuencias prácticas. (Gerd, Leonhard: Technology vs. Humanity. The coming clash between man and machine, Future Scapes, 2016).
 
Otras investigaciones
Cables de China es un programa de investigación sobre la vigilancia y el internamiento masivo, sin cargos ni juicio de uigures y otras minorías religiosas, realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (https://www.icij.org/).
Es una investigación privada sobre la implantación de este sistema de reputación social a las minorías. Incluso, han propuesto llamadas contra la participación de China en los Juegos Olímpicos de Invierno, por su trato a esas minorías.
El periódico El País ha publicado también diferentes reportajes sobre el tema: https://elpais.com/tag/china_cables/a/

22/12/2019
22/12/2019 | Comentarios



Siendo la emergencia climática un desafío global, y siendo necesaria una respuesta conjunta, que implique a todas las naciones del mundo, ha terminado en Madrid, esta convocatoria, la COP 25, con resultados insuficientes.


La XXV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, COP25 o Cumbre del Clima, ha terminado solicitando a los países, para 2020, presentar nuevos y más ambiciosos compromisos de reducción de emisiones, (las llamadas Contribuciones Nacionales Determinadas), para hacer frente a la emergencia climática.
Ha sido redactado y aprobado un documento final: 'Chile-Madrid Tiempo para la Acción' pidiendo a las naciones nuevos compromisos, para  limitar el crecimiento de la temperatura global a 1,5ºC.
Las 196 partes que constituyen la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc) expresan su "preocupación" por el estado del sistema climático mundial y recomiendan combatir el calentamiento global con la "mejor ciencia disponible".
Pero tenemos que ser realistas, mientras los países más contaminantes: China, EEUU, Rusia e India no tomen decisiones directas sobre sus propias emisiones, las actuaciones de los restantes países no serán relevantes, y los objetivos globales de este proyecto conjunto, serán difícilmente realizables.
Es muy cierto que la respuesta al calentamiento global debe basarse en el mejor conocimiento científico disponible, fuera de posicionamientos ideológicos. Las decisiones de los países deben actualizarse permanentemente, conforme a los avances de la ciencia.
Precisamente, antes del inicio de la conferencia fue publicado un texto de más de 11.000 científicos, alertando sobre la situación de emergencia climática. El texto revisaba un conjunto de indicadores sobre actividades humanas, que afectan las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.
Esta cumbre mundial en Madrid ha sido una oportunidad para difundir los problemas existentes y proponer e impulsar la lucha contra los fenómenos climáticos antropogénicos, proponiendo una transición energética justa, que tenga también en cuenta a los ciudadanos.
A pesar de la respuesta y del esfuerzo de la gestión española, de la duración de los actos, y de la buena organización del evento, no podemos evitar en pensar que la cumbre sobre el clima celebrada en Madrid, ha vuelto a ser un nuevo intento fallido, para pretender el verdadero consenso de una rápida y eficaz respuesta a la emergencia climática.
La ausencia de verdaderos representantes, de los países responsables de la mayor parte de las emisiones contaminantes, ya referidos, suponía que el resultado obtenible tendría forzosamente un valor muy relativo.
Tal vez, y gracias a la buena organización, se haya avanzado en la toma de conciencia ciudadana, y de la necesidad del cambio del paradigma energético, basado en los combustibles sólidos fósiles.
Posiblemente la Unión Europea, con su declaración pública de emergencia climática, y poniendo en marcha el «Pacto Verde», está siendo pionera en la toma de decisiones favorables, de modo que sus ciudadanos posiblemente serán los primeros beneficiados.
Tampoco debemos olvidar que nos encontramos en una época de transición, y que es ya posible que la energía Nuclear de Fusión llegue próximamente, resolviendo la actual transición energética.
El objetivo es evitar que el planeta se caliente más de 2ºC respecto a la era preindustrial, o a ser posible, que el aumento se reduzca a 1,5ºC, en este siglo.
Por otro lado, el plenario de la COP25 aprobó otros acuerdos: por ejemplo, alentar a los países a que en 2020 presenten nuevos planes, teniendo en cuenta las "responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas". ¿Realmente los países más contaminantes harán mayores esfuerzos?
Otro texto sugiere a los países desarrollados que movilicen 100.000 millones anuales, a partir de próximo año, para ayudar a los países en desarrollo a combatir los efectos del cambio climático. ¿Se realizara realmente este esfuerzo financiero?
La revisión del Mecanismo Internacional de Varsovia de Pérdidas y Daños, ante la falta de consenso, se ha trasladado a la Cumbre del Clima, que el próximo año se celebrará en Glasgow (Reino Unido).
 
La organización de la cumbre fue asumida por España en circunstancias excepcionales, y como acto de solidaridad con Chile. El resultado permite demostrar la impresionante capacidad organizativa y creativa de nuestro país, y concretamente de la ciudad de Madrid, para llevar a cabo esta tarea con la mejor voluntad posible. Hay pocos países y pocas ciudades del mundo donde algo así hubiera sido posible, por lo que nos entristece que, a pesar del gran esfuerzo realizado, los resultados hayan sido tan livianos.

15/12/2019
15/12/2019 | Comentarios



COP25 está propiciando numerosas reflexiones en diferentes ámbitos, también entre los ciudadanos. Ojala consigamos entre todos revertir esta terrible situación que sufre el Planeta.


Vámonos a Marte, o una nueva Ética de la Tierra
Ahora que todos andamos pendientes de los posibles avances que consigamos en materia de cuidado medioambiental/cambio climático, muchos ciudadanos observamos con atención y con ambivalencia las idas y venidas, negociaciones y acuerdos que tejen nuestros representantes.

Tenemos que hacer algo YA, porque, como dicen Eduardo Costas y Victoria López Rodas, catedráticos de genética, Las cosas están mal, mucho peor de lo que la mayoría de la gente piensa. Prestamos atención porque nos va la vida en ello, literalmente. Y sentimos ambivalencia porque no vemos con claridad el grado de compromiso que la humanidad puede alcanzar para salir de esta horrible crisis climática que hemos provocado entre (casi) todos.  Se ven avances en diferentes ámbitos, sí, y eso es muy bueno;  pero esos avances son lentos, inconexos y desiguales en diferentes zonas del planeta.

Y sobre todo, esos avances se plantean desde una óptica antropocéntrica. Estamos convencidos de que los humanos somos los dueños y señores de la Tierra, y sobre ese concepto hemos levantado nuestra civilización y nuestra forma de "gestionar" el planeta. ¿Qué tal si comenzamos a transitar hacia una nueva Ética de la Tierra?

¿Quieres vivir en Marte?

 

10/12/2019
10/12/2019 | Comentarios



Si empezamos a transitar lo que habita en nuestro insondable y universal interior, seremos capaces de gestionar nuestra realidad y la que proyectamos, de conocer y encarnar nuestra identidad, que nos permite ser únicos e irrepetibles y aportar al planeta esta riqueza creadora y complementaria.


Foto:  Tom Barrett
Foto: Tom Barrett
En un nuevo modelo bioidentitario de los territorios enmarcados como naciones digitales, deberemos de integrar como es natural y nunca mejor dicho, las diferentes expresiones de vida que conforman un todo, nunca anteponiendo o jerarquizando unas expresiones a otras con la manida visión antropocéntrica que nos caracteriza, o la percepción cerrada de la razón materialista, abriendo el campo de percepción de lo visible, pero también de lo no visible.
 
En todo sistema vivo, la interrelación de los diferentes elementos en un equilibrio que casi siempre desconocemos por perfecto y oculto, es lo que mantiene esa fina línea entre el orden y el caos o la vida y la muerte.

Juego sutil
 
En este juego sutil de la creación como seres conscientes tenemos el papel de guardianes y mediadores con capacidad de consciencializar ese todo y con capacidad de intervenir según el nivel de nuestro reconocimiento. Esto supone que somos corresponsables del devenir de estos sistemas complejos y su evolución.
 
El hombre/mujer desde el principio de la historia, ha utilizado su capacidad de observación para desentrañar los misterios de la naturaleza de la que es parte, muy a menudo como herramienta de supervivencia y búsqueda de los mejores recursos, pero también con el asombro del que reconoce el orden y la belleza y quiere profundizar en sus secretos, habiéndole sido revelados de múltiples formas, según su cultura, percepción, tiempo y territorio.
 
Los pueblos sabios son capaces de reconocer estos entramados sutiles que mantienen el orden de lo viviente y han sabido honrar y bendecir esas fuerzas no-visibles, pero esenciales.
 
Sin embargo, el hombre moderno ha sido arrancado de esta percepción sutil y sensibilidad hacia la vida de una forma atroz, rompiendo en mil pedazos sus capacidades y dividiendo su doble percepción, racional e intuitiva, castrando y acallando esta última a favor de lo racional, masculino y jerárquico como única representación de la realidad y construcción del mundo. De ahí surgen gran parte de las consecuencias que todos estamos pagando y especialmente la gran nave que nos acoge.
 
Es difícil escuchar el rumor de lo vivo cuando estamos siendo atravesados continuamente por frecuencias, materiales y objetos artificiales que perturban la escucha natural en el ser humano.
 
Las ciudades son entornos casi muertos alejados de la fluidez del latido vivo que todo ser emite en relación y en comunicación con todo lo demás. De esta forma, es complicado escuchar la identidad de los lugares por sus influencias telúricas, la expresión sutil del vegetal  o el clamor salvaje del mundo animal.
 
Hay que reconocer que las ciudades, y a veces cuanto más grandes parece que mejor, la riqueza de la expresión cultural y los avances científicos, también conforman y son producto de su identidad y esto permite actuar en consecuencia,  aportando nuestra capacidad de restablecer el orden y la belleza en los territorios cuando vibran con lo que son.
 
Volver a lo natural
 
La necesidad de volver a lo natural llegará a ser un clamor en el planeta, pues es el reflejo instintivo de ciertos organismos cuando están heridos, perdidos o enfermos, el de volver a los brazos de la madre tierra que consigue restablecer los equilibrios extraviados de sus vástagos,  después será el momento de aportar a la naturaleza nuestro amor y reconocimiento para hacerla brillar en su más alta realidad.
 
Esta es nuestra misión como cuerpo consciente del planeta, pero parece que hemos olvidado lo esencial; ¿qué hacemos aquí?, ¿para que servimos?, ¿a que pertenecemos? Las respuestas a estas y otras preguntas son las que el ser humano del siglo XXI deberá de reflexionar por su propia supervivencia y la del planeta que le acoge.
 
Las experiencia vital de la humanidad en su historia es el conocimiento inmaterial y espiritual del ser humano, siempre que esté basada en el respeto de toda creación y en su intercomunicación.
 
Esta sabiduría colectiva se puede y se debe actualizar en este presente, donde la ciencia y la tecnología nos abren a infinitas capacidades y aplicaciones.
 
Estos tiempos en los que hemos conquistado o por lo menos vamos consciencializado derechos universales para la vida, desgranando parte de las leyes que la rigen, quizás es la hora de integrar lo que fue dividido, razón e intuición, ciencia y espíritu, el momento de volver a ser intermediarios entre los mundos visibles manifestados y los mundos sutiles no-manifestados, de los que nunca hemos estado separados pero si mutilados en su escucha.
 
Volver a lo interior
 
Llega el momento de devolver la mirada hacia esa dimensión que es nuestro interior y reconocer quienes somos, abrir la escucha y percepción a la totalidad de nuestro ser y participar, ser cocreadores de algo mayor que nosotros mismos y que nos trascienda en el tiempo y el espacio. Si esto no lo hacemos por el sistema vivo Tierra-Luna que habitamos, ¿por quién lo haremos?.
 
La construcción de lo nuevo necesita posicionamientos más coherentes y lugares poco o nunca transitados, es el arrojo del creador que se desliza en un suelo inestable y desconocido.
 
No podemos reproducir el error de crear nuevos paradigmas y cambios importantes innovando en el exterior sin tocar o transformar nada en nuestro interior, que es justo el generador de la realidad y lugar de interpretación de esta. Padecemos una falla del ser humano y su terror a entrar en su profundidad y crear verdaderas transformaciones.
 
Si empezamos a transitar lo que habita en nuestro insondable y universal interior, seremos capaces de gestionar nuestra realidad y la que proyectamos, de conocer y encarnar nuestra identidad, que nos permite ser únicos e irrepetibles y aportar al planeta esta riqueza creadora y complementaria.
 
También seremos capaces de identificar nuestras potenciales y cualidades y ponerlas al servicio de la expresión de lo que somos, manteniendo una sutil comunicación con toda manifestación de vida desde dentro hacia afuera.
 
Esto nos dará la maestría sobre nosotros mismos y nos capacitará en el reconocimiento de lo que Es, convirtiéndonos en antenas de consciencia operativas y guardianes de la Vida.




CNM GB
02/12/2019

Hoy 2 de diciembre, se inaugura en Madrid COP-25, reunión número 25 de las partes o países firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, sin haber conseguido una reducción de emisiones de gases.
Simultáneamente, el Parlamento Europeo ha tomado el pasado jueves la resolución de declarar emergencia medioambiental y climática.


Como ya hemos informado en estas páginas, COP-25 se celebra en Madrid, del 2 al 13 de diciembre, por renuncia de Chile, de manera simultánea a la CMP15 (encuentro número 15 de los países adheridos al Protocolo de Kyoto) y a la CMA2 (segunda reunión anual de los países adheridos a los Acuerdos de París).
Pero está comprobado que, a pesar de los acuerdos y los múltiples encuentros habidos, las emisiones de gases de efecto invernadero, no solo no se han reducido, sino que continúan creciendo, aunque ahora ligeramente. Esto supone un cierto desengaño, al que contribuyen las declaraciones ambiguas de determinados políticos, y la falta de apoyo de determinadas potencias mundiales, que mantienen sus hábitos de emisión sin limitaciones y sin medidas suficientes o adecuadas.
De los gases con efecto invernadero emitidos a la atmósfera, aproximadamente un 75% corresponden al CO2, un 20% al metano y un 5% a gases diversos, como los óxidos de nitrógeno. Y del CO2 emitido, casi el 45% procede de la generación eléctrica por medio de combustibles fósiles, origen mayoritario de las mismas.
Cuando la demanda mundial de energía eléctrica sigue creciendo, a una tasa estimada del 3 o 4% anual, parece necesario adoptar medidas en todas las naciones para reducir las emisiones, evitando el consumo de combustibles fósiles.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA) ha señalado como objetivo principal
https://www.iea.org/newsroom/news/2019/december/governments-should-take-stronger-action-on-energy-efficiency-according-to-global.html, la mejora de la eficiencia energética, tanto a nivel de producción, distribución y utilización, para reducir los efectos de las emisiones en el cambio climático. El desafío no consiste, únicamente, en reducir las emisiones de los gases que causan el daño ecológico, sino en crear simultáneamente beneficios y empleo con las acciones e inversiones que se precisen. Es necesario mejorar la eficiencia global de la energía primaria que se consume, por ejemplo, según la IEA incrementando anualmente un 3% la eficiencia de uso de la energía primaria. Por el contrario, en 2018 esa mejora se ha situado en un 1,8%, el menor nivel de los tres últimos años.
En sectores concretos, se realizan también grandes esfuerzos, como por ejemplo, la transición forzosa del automóvil con motores de combustión, al vehículo eléctrico, como una acción preferente para solucionar el problema, cuando en el fondo es, sobre todo, una necesidad local de mejora ambiental para la vida diaria en grandes urbes con alta densidad de tráfico (ver https://www.revistadyna.com/noticias-de-ingenieria/es-tan-necesario-coche-electrico-para-mitigar-cambio-climatico).
 
Todavía podemos mantenernos optimistas.
Un claro ejemplo de que con un esfuerzo común y global de todas las naciones  pueden ser resueltos los problemas de nuestro Mundo, es el caso del agujero de la capa de ozono. En 2019 no solo se ha cerrado antes, sino que ha alcanzado el menor tamaño de los últimos 30 años.
En https://www.madrimasd.org/notiweb/noticias/agujero-capa-ozono-se-va-cerrando se expresa que: El tamaño del agujero de la capa de ozono fluctúa: normalmente se forma cada año en agosto, alcanza su máximo en octubre y vuelve a cerrarse hacia finales de noviembre o diciembre. En 2019, sin embargo, no solo se ha cerrado antes, sino que ha alcanzado el menor tamaño de los últimos 30 años, debido a unas condiciones atmosféricas poco comunes.
Los pronósticos del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus (CAMS ), que emplea las mediciones de ozono totales de la misión Sentinel-5P de Copernicus procesadas en el Centro Aeroespacial Alemán, prevén que este año el agujero de ozono se cerrará antes de lo habitual.
El responsable de misión de Sentinel-5P, Claus Zehner, apunta: “Este agujero tan pequeño, que ha batido récords en cuanto a tamaño y duración en 2019, se debe al calentamiento de la estratosfera sobre el polo sur. No obstante, es importante señalar que se trata de un evento inusual y que no indica que la recuperación del ozono global se esté acelerando”.
Las grandes fluctuaciones en los vórtices polares y las temperaturas de la estratosfera hacen que los agujeros de la capa de ozono varíen en tamaño. Este año, la estratosfera polar más cálida causó una ralentización de los campos de viento alrededor del polo sur (o vórtice polar) y se redujo la formación de “nubes estratosféricas polares”, que provocan las reacciones químicas que aceleran la pérdida de ozono.
Josef Aschbacher, director de programas de observación de la Tierra de la ESA , comenta: “El agujero de la capa de ozono es un ejemplo paradigmático de que las pruebas científicas pueden llevar a cambios políticos y, como consecuencia, a cambios en el comportamiento humano. El agujero de ozono fue descubierto en los años setenta, se sometió a vigilancia continua desde el espacio y con dispositivos sobre el terreno y, finalmente, en los ochenta condujo al Protocolo de Montreal, que prohíbe el uso de los clorofluorocarbonos (CFC)”.
“Hoy, el agujero se está recuperando gracias a una acción política clara. Este ejemplo debe servir de inspiración para el cambio climático”.
En la estratosfera, el ozono actúa como escudo que nos protege de la nociva radiación ultravioleta del Sol, asociada al cáncer de piel y a las cataratas, así como a problemas medioambientales.
Ya en estas mismas páginas, en marzo de este año, sugeríamos optimismo:
https://club.tendencias21.net/mundo/Preocupaciones-y-reflexiones-en-relacion-a-nuestra-evolucion-el-Club-Nuevo-Mundo_a8.html. Comentábamos en nuestra exposición que ya a finales del pasado siglo, se establecieron estaciones de medición y seguimiento, obteniendo la conclusión de que dicha capa podía considerarse seriamente amenazada.
En 1985 fue firmada la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, estableciendo un marco internacional para la regulación de las sustancias que perturbaban la capa de ozono. La Asamblea General de las Naciones Unidas de 1987 acordó la firma del Protocolo de Montreal para la Preservación de la Capa de Ozono.
Se había deducido que la causa de este deterioro ambiental, era la excesiva emisión a la atmosfera de compuestos químicos clorofluorocarbonos CFC, usados en los circuitos frigorígenos como fluidos refrigerantes, propelentes, y fungicidas de suelo. Esta acción había provocado el aumento de la concentración de cloro y de bromo en la estratósfera, debido evidentemente, a las emisiones antrópicas de esos compuestos químicos.
Esos acuerdos internacionales para la reducción, o incluso eliminación, de los agentes químicos nocivos, generó un efecto positivo. Incluso fue acordada la prohibición de la fabricación y distribución de esos gases en todas las naciones, y el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida disminuyó. Se estima que la densidad de ozono atmosférico llegó a su mínimo en el año 2000, y a partir de esa fecha se ha ido recuperando.
Este es un claro ejemplo de cómo la humanidad identificó un grave problema mundial y ha conseguido erradicarlo. De cómo una acción antrópica, que se demostró perjudicial para la preservación de la vida, puede ser detectada y revertida por acuerdo de las naciones.
 
La ley de cambio climático.
No obstante, España acoge la COP25 del clima de la ONU, sin haber aprobado su Ley de Cambio Climático y Transición Energética (LCCTE), este proyecto de ley, junto con el Plan de Energía y Clima y la Estrategia de Transición Justa, forman el paquete normativo de energía y clima que tendrá que solventar el futuro Gobierno.
El objetivo de esta nueva normativa es la reducción de gases de efecto invernadero, la introducción de energías renovables, la eficiencia energética y la movilidad sostenible.
Ese previsible proceso de descarbonización, tendrá efectos sobre la salud. Por ejemplo, una reducción en el número de muertes prematuras debidas a la contaminación atmosférica.
Una pata fundamental de este marco climático es la "estrategia de transición justa" con medidas que aseguren un tratamiento "equitativo y solidario" para los territorios y los trabajadores de los sectores más afectados por esa transición hacia una economía baja en carbono.
Ya en junio de este año comentamos esta problemática, en estas mismas páginas, al referirnos a La transición energética ante el cambio climático
 
¡Bienvenida sea a Madrid COP-25!

02/12/2019
02/12/2019 | Comentarios



No disponemos de una información suficiente para valorar con rigor los disturbios que vienen sucediéndose, desde hace algún tiempo, en Hong Kong, pero tenemos indicios para suponer su verdadero origen. Posiblemente sea la primera rebelión ciudadana contra un modelo de sociedad digital muy peculiar.


Precisamente, la Revolución de los Paraguas, se inició en 2014 como protesta contra la propuesta de reforma de la ley electoral. Pero aun después de derogado ese proyecto, las protestas han continuado, especialmente en este año de 2019, trasladando su rechazo a la ley de extradición de la República Popular de China.
Las protestas de Hong Kong ya se dirigen contra el autoritarismo de China, y contra su sistema, trasmitiendo su mensaje desde la calle, intentando aumentar la presión sobre el Gobierno local de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, de la República Popular China.
Pero desgraciadamente para estos ciudadanos, su lucha tiene muy poco futuro, al menos en mi modesta opinión, y como a continuación exponemos.
 
Sistema de crédito social
Según describe Rafael Martinez Cortiña en su reciente libro (Tú) Nación Digital: China ofrece una referencia para la reflexión ética, por el uso intensivo de la tecnología por parte del gobierno. Partiendo de un sistema donde la confianza en las transacciones históricamente era baja e insegura, en 2014 el gobierno chino anunció un programa para la implantación progresiva de un sistema de reputación social.
Dicho sistema tiene como objetivo permitir a las personas y a las empresas contar con una nueva herramienta de confianza, el “crédito social”, que permita gestionar los recursos sobre la base de la confiabilidad de los interlocutores, sean personas o empresas. Comenzando en 2014, en el año 2020 ya sería un sistema unificado que permitirá controlar a 1.400 millones de personas y empresas, bajo un sistema de vigilancia masiva que utiliza tecnología de análisis de Big Data e inteligencia artificial con reconocimiento facial. En este caso, los algoritmos automatizados se han utilizado para estructurar datos recopilados del comportamiento de las personas, de acuerdo con la legislación del gobierno, redactada para ejercer el control de la población.
El sistema de crédito social chino es un registro nacional de reputación, desarrollado por el gobierno chino, para controlar a la sociedad digital.
Se inició su concepción en 2010, estando prevista para 2020 la generalización de su implantación. El sistema permitirá determinar un nivel de reputación individual de los ciudadanos chinos y de las empresas que operan en el país.
Pero si en el inicio pudo proponerse que era un procedimiento garantista para el comercio y las transacciones en la esfera privada, claramente ha ido evolucionando como un sistema de control y represión social de los ciudadanos.
El algoritmo pretende, en una sociedad digitalizada, medir el comportamiento social y confiabilidad de las personas y empresas, asignando niveles de reputación individual.
A partir de ello, el ciudadano puede acceder a beneficios y servicios, y en caso contrario, puede ser objeto de castigos en el acceso a determinados servicios.
Una persona con bajo nivel en esa escala, podría tener dificultades para conseguir un billete de tren o de avión, u obtener una cita médica rápida. Este procedimiento ha sido entendido como el nuevo instrumento de los sistemas de vigilancia y reprobación del Partido Comunista chino, en la sociedad digital. El sistema usaría los macro-datos de las personas, tanto públicos como privados.
 
Reputación social
Continúa así Rafael en su libro (Tú) Nación Digital: Para poder calificar a las personas, el gobierno chino extrae información de cada una de ellas, basada en sus activos financieros y en la huella digital derivada de su comportamiento en sociedad y en Internet. A través de la información obtenida, el gobierno chino puede obtener un perfil social completo de cada persona en cada momento del día, incluyendo su ubicación, sus amigos, sus registros de salud, sus seguros, sus mensajes privados en el dispositivo móvil y en redes sociales, sus fotos, su posición financiera, el tiempo que destina al ocio, sus estadísticas procedentes de su hogar inteligente, sus fuentes de información, su historial de compras y su comportamiento en las citas amorosas. Para ello, el gobierno chino ha llegado a acuerdos con empresas privadas de pagos (AliPay) y de citas (Baihe). La nota lo decide todo. Para aquellas personas con mejor crédito social se abre un mundo de beneficios, en forma de descuentos comerciales y menor precio en los servicios.
Para aquellas personas con menor nota, el mundo se va cerrando, hasta el punto que se les puede restringir el acceso a hospitales, trabajos, hoteles, vuelos, y centros de enseñanza, y se les restringe el acceso a Internet, permitiendo una conexión muy lenta, además de su inscripción en una lista negra pública. Ello no es lo peor, puesto que se considera que las personas poco confiables tampoco cuentan con círculos de confianza honestos. Por ello, una persona con baja nota social hace bajar la nota de todas aquellas personas con quienes interactúa. A través de tecnologías de geolocalización y reconocimiento facial, algunas personas se han visto castigadas por haber tenido relación con una persona “poco confiable”. A finales de 2018, se habían negado 5,5 millones de viajes en tren de alta velocidad y 17,5 millones de vuelos a personas que estaban en la lista negra digital. (The Sunday Morning Herald, 06.02.2019: Millions are on the move in China, and Big Data is watching).
Esos millones de personas ya no son confiables para el gobierno chino, ni para las otras personas.
Continuando con el ejemplo de China, las posibilidades de ejercer una “vigilatocracia” basada en inteligencia artificial han permitido proyectos piloto donde las personas ayudan a los gobiernos delatando a aquellos individuos que realizan prácticas religiosas, aunque sea dentro de sus hogares, al estar prohibido. Ello permite coaccionar a los practicantes de religiones y sectas para que renuncien a sus creencias e informen sobre sus prácticas místicas cotidianas. (Hong Kong Free Press, 27.02.2019: ‘Social credit scoring: How Chinas Communist Party is incentivising repression).
Este sistema no solo está haciendo desaparecer las sectas, y las prácticas religiosas no deseadas. También desaparecen ideologías políticamente no aceptadas, como el independentismo: El primer ministro chino declaró: Frenaremos las actividades secesionistas… (El diario.es: 05/03/2019) ¿Quién se acuerda todavía de los tibetanos, cuyo país fue invadido en los cincuenta?
Delatar a otras personas forma parte del sistema de confianza chino y aplicaciones que muestran "mapas de deudores impenetrables" geolocalizan los movimientos de personas con deudas pendientes, para que sus acreedores así como el resto de personas también puedan tenerlos geolocalizados 24/7. (Yu, Zhang, 16.01.2019: Hebei court unveils program to expose deadbeat debtors. Chinadaily.com.cn.)
 
Este parece que será el sistema aplicable a los ciudadanos de Hong Kong en un próximo futuro, inmersos en una nueva sociedad digital muy peculiar. Acostumbrados y educados en una cultura demócrata anglosajona, se comprende su incomprensión y su rechazo.

17/11/2019
17/11/2019 | Comentarios



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Eduardo Martínez de la Fe
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